26/10/2026
El afán de producir y alcanzar más nos ha ido enseñando a vivir con prisa, como si siempre hubiera algo que demostrar y nunca fuera suficiente lo que somos. Corremos detrás de la seguridad, del reconocimiento, de sentirnos importantes y aceptados; y, en medio de tanto esfuerzo por llegar a ser alguien ante los demás, podemos olvidarnos de estar presentes en nuestra propia vida.
Se nos olvida escuchar lo que sentimos, disfrutar lo sencillo y reconocer nuestra esencia cuando nadie nos está mirando.
Quizás la felicidad no esté en alcanzar todo lo que perseguimos, sino en no perdernos a nosotros mismos mientras lo intentamos.✍🏻