10/07/2026
EL LEGALISMO DENTRO DEL MOVIMIENTO EL BUEN PASTOR
Para el movimiento El Buen Pastor, colocar flores en el lugar llamado “altar” es considerado pecado y algo que Dios no permite. Pero aquí surge una pregunta fundamental:
Si poner flores en el altar es pecado porque —según se afirma— no tiene fundamento bíblico, ¿por qué deja de ser pecado cuando se trata de honrar a sus autoridades?
Porque cuando eligen a su obispo gobernante, sí se permite colocar mesas, flores y otros elementos dentro del templo.
Y cuando muere un obispo gobernante y es velado en el templo central La Hermosa, también se colocan flores alrededor del ataúd.
Aquí aparece el contraste que debe ser examinado:
Lo que supuestamente es pecado cuando lo hace el creyente, ¿por qué se vuelve permitido cuando se hace en honor de un obispo?
Si la prohibición realmente proviene de la Biblia, entonces debería aplicarse con el mismo criterio para todos, independientemente de quién sea la persona, qué posición ocupe o cuál sea la ocasión.
Pero si en determinadas circunstancias se permite aquello que en otras circunstancias se condena como pecado, entonces es legítimo preguntar:
¿Estamos ante un principio bíblico universal o ante una regla establecida por hombres?
La cuestión no es defender las flores ni atacarlas. La cuestión es mucho más profunda:
¿Quién determina qué es pecado: la Palabra de Dios o las normas humanas de una organización religiosa?
La Biblia misma nos llama a examinarlo todo y a probar la enseñanza. Por eso, ninguna tradición, reglamento o autoridad religiosa debería quedar por encima de la Escritura.
No basta con decir “así lo enseña la doctrina”. La pregunta debe ser: “¿Dónde lo enseña la Biblia?”
Porque si una práctica se condena como pecado por carecer de fundamento bíblico, pero esa misma práctica se permite cuando beneficia o honra a una autoridad, entonces la coherencia doctrinal merece ser examinada seriamente.