26/09/2026
Qué lindo es cuando tengo que ir a algún pueblito o ciudad pequeña, generalmente por algún Juzgado de Paz, y me encuentro con esa antigua amabilidad que parece haberse perdido en las grandes ciudades: gente que no me conoce, pero igual me saluda, me sonríe, me indica dónde queda algo o simplemente me dice “buen día”. En las ciudades mas grandes vivimos rodeados de personas, pero muchas veces ni siquiera nos miramos; en los pueblos, en cambio, todavía queda esa hermosa costumbre de tratar al desconocido como a alguien digno de un saludo.