01/08/2013
Estimados colegas, hoy que celebramos el día del abogado, quisiera proponerles que no nos quedemos solo en la celebración, quisiera invitarlos a reflexionar, invitarlos a hacernos esta obvia pero importante pregunta: ¿qué se espera de nosotros, los hombres de leyes, en un Estado de Derecho, qué nos pide la sociedad, y si acaso hemos cumplido o no con tal exigencia?
Por eso en el día del abogado antes que celebración, antes que llenarnos de lisonja, debemos responder por nuestras responsabilidades. Reconozcamos primero que la profesión de abogado está en crisis,
Al ritmo que vamos pronto nos convertiremos en un país de falsos abogados, que solo habrán pasado por la universidad, pero la universidad no habrá pasado por ellos. Estos potenciales profesionales del derecho constituyen un peligro, una clara amenaza para el sistema judicial y legal del país. Permítanme explicarlo.
Permítanme finalmente, estimados colegas recordarles que los abogados somos a la vez la premisa y el resultado del sistema legal y judicial, de ahí nuestro compromiso con la sociedad, pues solo actuando con responsabilidad se justificará celebrar un día del abogado