13/05/2020
El nuevo código civil parecería estar listo para la firma de la gobernadora y convertirse en ley próximamente. El código civil es un grupo de reglas que rige las relaciones entre personas naturales (seres humanos), entre personas jurídicas (corporaciones, entre otras) y entre personas naturales y jurídicas. Así por ejemplo, provee las reglas o el proceso para contraer matrimonio, divorcios, adopciones. Iguamente contempla las reglas para hacer contratos, aduirir una propiedad, herencias, reclamaciones sobre daños por caidas y accidentes, entre una enorme cantidad de otros asuntos. Por lo tanto, cuado usted decide divorciarse y desea conocer sus derechos y obligaciones durante ese proceso, puede consultar la parte de código civil que regirá ese trámite. Dichas reglas o leyes debidamente codificadas, también son objeto de interprteción por nuestro Tribunal Supremo, en aquellos casos que aplique.
El propuesto código provocará nuevos pleitos a resolverse por los tribunales de igual manera que el vigente provocó pleitos ya resueltos y otros por resolver. Los abogados pasamos años leyendo cientos sino miles de casos en los que el Tribunal Supremo interpreta y modifica las disposiciones del código. No obstante, hemos observado opiniones relacionadas con asuntos no contemplados en el propuesto código ni en el vigente.
Uno de los mas recientes, alude a que con el nuevo código, aquellas mujeres con pareja de más de 10 años de convivencia pero no casadas, pierden sus derechos adquiridos, debido a que por el paso del tiempo, el vigente código las considera casadas. Así entonces al momento de una separación, pierden tales derechos adquiridos como herencias o bienes inmuebles, entre otras cosas. Peor aùn, algunos reciben las orientaciones de buena fe con el apoyo a algùn sector político.
Tenemos derecho a exigir de nuestro cuerpo legislativo, que sus decisiones resuelvan los problemas ciudadanos de acuerdo con sus necesidades , para eso fueron electos. Pero no tenemos derecho de crear confusión ni hacerle creer a los ciudadanos que tienen derechos que nunca han tenido.
Apoyar o no la aprobación de un código civil es un asunto de alta relevancia para el devenir histórico de esta generación y las siguientes.
No somos dueños de la verdad, pero sí responsables de creernos un gran disparate.