03/05/2026
¿Qué condiciones necesita una mujer para vivir con dignidad?
No para sobrevivir, aguantar, ni para seguir resolviendo desde el cansancio; sino para vivir con verdadera dignidad.
Pensar en justicia económica nos obliga a mirar mucho más allá del ingreso. La justicia económica tiene que ver con el derecho a disfrutar y sostener las condiciones materiales que hacen posible una vida digna. Tiene que ver con vivienda segura, trabajo digno, educación, salud, acceso equitativo a asistencia pública, información clara, herramientas legales y estructuras que no empujen a las mujeres al desplazamiento, la exclusión o la dependencia.
Cuando miramos esa conversación desde la experiencia de las mujeres, hay una realidad que no podemos ignorar: existe una relación clara entre ser mujer y el empobrecimiento.
La feminización de la pobreza no es una frase bonita ni una consigna abstracta. Es una realidad verificable que se replica en muchos espacios: en el trabajo que se paga menos, en el cuido que no se paga, en las oportunidades que se posponen, en las decisiones económicas que otras personas toman por nosotras, en las relaciones donde el acceso al dinero se convierte en control, en las herencias que no se planifican, en los bienes que no se distribuyen con justicia, en la falta de información sobre derechos y remedios.
En cuanto a violencia doméstica, muchas veces hablamos de violencia económica cuando ya la situación está en su expresión más dura. Pero también tenemos que aprender a mirar antes. A preguntarnos: ¿Qué desigualdades se van normalizando poco a poco? ¿Qué cargas se asumen como “naturales”? ¿Qué sacrificios se romantizan? ¿Qué conversaciones evitamos por miedo, por costumbre o porque nos enseñaron que hablar de dinero, acuerdos, propiedad, herencia o autonomía era incómodo, frío o poco amoroso?
Una vida digna no se sostiene solamente con amor. También necesita condiciones materiales. Necesita protección. Necesita información. Necesita redes. Necesita políticas públicas. Necesita que dejemos de tratar el cuido como una responsabilidad privada que recae, casi siempre, sobre las mismas espaldas.
Maternar y trabajar, en ese sentido, no puede seguir viéndose como un asunto individual de organización personal. No se trata simplemente de que una mujer “se administre mejor”, “sea más fuerte” o “encuentre balance”. Se trata de reconocer que el cuido sostiene la vida, sostiene la economía y sostiene al país. Y si el cuido sostiene tanto, no puede seguir siendo invisible, precarizado ni empobrecedor.
Por eso me honra participar como panelista en el 5to Encuentro Somos Nosotras, convocado por Ayuda Legal Puerto Rico, bajo el tema Maternar y trabajar: hacia una política pública en protección del cuidado.
Será el viernes, 8 de mayo de 2026, de 10:00 a.m. a 2:00 p.m., en Casa Villa Julita, en Aibonito. El encuentro reunirá a organizaciones, defensoras, activistas y mujeres comprometidas con pensar, desde lo personal y lo colectivo, qué condiciones necesitamos para vivir, cuidar, trabajar y maternar con dignidad.
Participaré en la conversación sobre mujeres, trabajadoras y justicia económica, desde mi mirada como abogada, notaria, exjueza, autora y mujer que también materna, trabaja y se pregunta constantemente cómo construir una vida más justa, más consciente y más en paz.
¡Ojalá podamos encontrarnos allí!
Con amor y en paz,
Keila
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