04/08/2026
Tenemos que orientar a nuestros hijos e hijas sobre este tema.
Hablar sobre este caso no debe limitarse a condenar ni a señalar públicamente al joven. Debe impulsarnos a actuar de forma proactiva para prevenir este tipo de conductas, educar sobre sus consecuencias y promover una respuesta responsable desde el hogar, la escuela y la comunidad. Al mismo tiempo, es indispensable proteger a todas las personas involucradas: evitar la estigmatización del adolescente y prevenir la revictimización de las menores afectadas.
Sabemos que, aunque una imagen haya sido creada artificialmente, el daño puede ser muy real: vulneración de la dignidad, temor a que el contenido continúe circulando, vergüenza, ansiedad, aislamiento y baja autoestima.
La inteligencia artificial puede aportar grandes beneficios, pero no elimina la responsabilidad de quien la utiliza. Nuestros jóvenes necesitan comprender que tomar una fotografía sin autorización, sexualizar la imagen de otra persona o compartir contenido manipulado no es una broma. El consentimiento, la privacidad y el respeto también aplican en los espacios digitales.
Ahora bien, más allá de las consecuencias legales, debemos preguntarnos: ¿qué estamos haciendo para prevenir?
En el hogar:
• Hablar abiertamente sobre consentimiento y conducta digital apropiada.
• Conocer las aplicaciones que utilizan los hijos.
• Explicar que no se deben crear, guardar, reenviar ni solicitar imágenes sexualizadas de menores.
• Mantener un espacio seguro para pedir ayuda sin temor a una reacción inmediata de vergüenza o rechazo.
En las escuelas:
• Incorporar psicoeducación sobre la ética con el uso de inteligencia artificial.
• Educar sobre consentimiento, violencia sexual digital y consecuencias legales.
• Establecer protocolos claros para denunciar y responder.
• Proteger a las personas afectadas, evitando rumores, exposición y culpabilización.
• Ofrecer intervención educativa y psicológica, además de aplicar las medidas correspondientes.
La prevención no comienza cuando aparece una denuncia. Comienza mucho antes, con educación, supervisión, límites y conversaciones consistentes.