11/08/2026
🔴 Se acabó el anonimato de la IA: desde el 2.8.26 Claude marca lo que escribe con una huella invisible e imborrable… o casi.
Anthropic acaba de explicar (11.8.26) cómo aplicará el Código de Prácticas sobre Transparencia del Contenido Generado por IA, del art. 50.2 del Reglamento europeo de IA, que firmó junto a OpenAI, Google, Meta y Microsoft: 82 proveedores entre unos 190 firmantes (31.7.26), con decisión de adecuación de la Comisión (jul. 2026). Sus modelos lanzados desde el 2.8.26 marcan de serie lo que generan, en todo el mundo, también vía AWS, Google Cloud o Microsoft Foundry.
1️⃣ ¿Cómo es la marca? No es un sello visible. En texto: una marca de agua ("watermark") imperceptible, tejida en el propio patrón de palabras, que viaja con el copiar y pegar y resiste ediciones ligeras. En archivos: metadatos de procedencia firmados digitalmente (estándar "C2PA"), que delatan además cualquier alteración posterior. Los detectores para usuarios y terceros están anunciados; la documentación técnica, aún pendiente. La marca ya opera; la lupa, todavía no.
2️⃣ ¿Es el fin del fraude de autoría? No, y Anthropic lo admite: la marca dice "esto pasó por Claude", no "esto lo creó Claude". Quien p**e con IA un texto propio queda marcado; quien plagia a mano, no. Marca no es autoría y su ausencia no es coartada. En juicio será indicio, nunca plena prueba.
3️⃣ ¿Se puede evadir? Sí, y el propio artículo enumera los agujeros: parafraseo profundo, traducción, mezcla con escritura humana, pasajes cortos; los metadatos mueren con una captura de pantalla o un cambio de formato. Y el defraudador racional migrará a modelos abiertos ejecutados en local, que no marcan nada. El marcado encarece el fraude perezoso; no detiene al sofisticado.
4️⃣ ¿Qué cambia para el compliance? La obligación es del proveedor, bajo multa de hasta 15 M€ o el 3% de la facturación mundial (art. 99.4), con transición hasta el 2.12.26 para modelos previos. China exige etiquetas desde el 1.9.25; California activó su propia ley el mismo 2.8.26; España aún tramita la suya y en Perú el uso de IA ya agrava la pena (Ley N° 32314). Para empresas y despachos la marca no sustituye la verificación humana ni la trazabilidad interna, los tribunales acumulan casi 1.900 resoluciones por citas inventadas con IA. Presentar como propio lo generado seguirá siendo fraude; ahora, además, dejará rastro.
La pregunta final. Si la marca solo acredita el paso por la máquina y quien defrauda sabe borrarla, ¿estamos ante el fin del fraude de autoría o ante su selección natural, donde caen los ingenuos y sobreviven los sofisticados?