08/05/2026
🛑✅El abuso de poder no puede imponerse sobre la dignidad de las personas más vulnerables. Nuestra labor nace del compromiso de defender a quienes, por su condición humilde, edad avanzada o falta de recursos, muchas veces enfrentan solos procesos injustos y decisiones arbitrarias.
Tomamos conocimiento del caso de la agraviada, la señora Aldigunda T., una persona de avanzada edad que sufrió el despojo de su terreno ubicado en el ex caserío de San Francisco, propiedad que poseyó y construyó con esfuerzo durante más de 20 años. Ninguna persona puede ser violentamente despojada de aquello que levantó con sacrificio y trabajo honesto.
Este proceso llegó hasta la Sala Penal de Tingo María debido a la vulneración de diversos principios procesales. La Fiscalía, en su función constitucional de perseguir el delito y buscar la verdad, interpuso recurso de apelación. Como resultado, se logró revocar la sentencia en uno de sus extremos ante la evidente falta de motivación de la resolución superior. Hoy el caso se encuentra en la Sala Suprema, en proceso de casación, con la esperanza de alcanzar una decisión justa y conforme a derecho.
Nos sentimos parte de este camino de lucha y defensa eficaz, porque creemos firmemente que la justicia debe proteger a las personas y no convertirse en instrumento de abuso. Cada actuación procesal representa también la voz de quienes muchas veces no son escuchados.
Nuestra inspiración es ejercer la defensa en favor de las personas humildes, de quienes necesitan que alguien los represente con firmeza, humanidad y convicción. Porque la verdadera grandeza del Derecho está en servir a la sociedad y en impedir que el poder se imponga sobre la dignidad humana.
No permitamos el abuso del poder. Defender a una persona vulnerable es defender la justicia misma.
Porque al final, la felicidad de una persona no se mide por el dinero, sino por la tranquilidad, la dignidad y la paz de saber que sus derechos han sido respetados.