21/05/2024
EL PRECIO DE LA TRAICION
EL PRECIO DE LA TRAICION
En horas de una cálida noche del 23 de marzo de 1950, en la intersección de las avenidas Petit Thouars y 28 de julio, en el cercado de Lima, el sindicalista y político pomabambino, Luis Negreiros Vega, ni bien bajó de su auto, una ráfaga de metralleta rompió el silencio del lugar; a sus 41 años cayó con la cabeza y el cuello acribillados con más de veinte balazos disparados por la espalda a quemarropa. No le dieron tiempo a defender su vida como lo había hecho en otras ocasiones; justo en el lugar donde debía encontrarse con un paisano y compañero a quien tenía que entregarle unas misivas y, sobre todo, darle indicaciones para sostener la lucha en la clandestinidad. La policía de la época nunca investigó el crimen.
Ese compañero nunca llegó y, por el contrario, lo había entregado a los esbirros del general Odría, Zenón Noriega y Esparza Zañartu que, inmediatamente después de la traición, tramaron una cruenta emboscada no para atraparlo sino para cegarle la vida de una vez por todas, ya que estaba fregando demasiado.
Nació el 21 de junio de 1908 en Pomabamba, Ancash. Cursó sus estudios en el Centro Escolar de su ciudad natal. Viajó a Lima para ya no volver más. Ingresó a la Escuela Nacional de Policía y al egresar prosiguió estudiando en el Colegio Modelo de Lima, para luego radicar en el Callao. En un escrito de Luis Alberto Sánchez, describe a Luis Negreiros Vega, como un hombre ancho, fuerte, orejón y, sobre todo, jovial. Desde temprana edad, logró hacerse conocido por su determinación para lograr cambios radicales. Su objetivo era lograr la igualdad de los trabajadores y que obtengan los beneficios que ameritaban.
Atrás quedaron sus luchas y sus sacrificios por sus ideales:
En 1931 trabajaba en el tribunal marítimo con el grado de cabo y participó en la rebelión policial comandada por el general Pedro Pablo Martínez contra el dictador Luis Sánchez Cerro. Fue lugarteniente del mayor Raúl López Mindreau y de Carlos Phillips. Salvó milagrosamente la vida al esconderse entre los cadáveres de los caídos en esa acción. A mitad del año 1932 se convirtió en un activo combatiente de la revolución de Huaraz. Fue sentenciado a prisión por la Corte Marcial que impuso la pena de fusilamiento a los cabecillas del movimiento revolucionario
Lo detuvieron en 1935 y lo recluyeron en el penal El Sexto, por adoctrinar a miembros de la policía, en la institución llamada Pro Cultura, donde se impartía un adoctrinamiento de alto contenido aprista. En ese mismo año se fundaron las escuelas de educación sindical y las universidades populares Manuel Gonzales Prada, con Arturo Sabroso en el penal El Frontón y Ricardo Temoche en el penal El Sexto. Luis Negreiros Vega, se caracterizó por ser un tenaz estudiante autodidacta e incansable explorador de conocimientos que vertían curtidos líderes que estaban presos junto a El. Recibiendo de los viejos anarquistas máximas de entrenamiento espiritual como conservar la serenidad y no imponer sino convencer. Marcaron en El una nueva forma de liderazgo.
En 1938 logra su libertad. Ingresa a trabajar como motorista en el tranvía eléctrico. Su labor pro-sindical lo llevó a ser Secretario General de la Federación de Motoristas, Conductores y anexos, durante los años 1939 a 1942. Participó en los pactos colectivos de la Federación con las empresas eléctricas asociadas, logrando mejoras sustanciales para los trabajadores, con el apoyo de Ricardo Temoche.
Creó la escuela sindical Salomón Ponce (obrero tranviario asesinado por las tropas de la dictadura el 23.05.1923). Esta escuela sirvió de modelo y llegaron a ser los primeros que funcionaron en Lima, demostrando la vocación y la certeza que tenía El, con el conocimiento al cual decía que era las únicas armas que servía para lograr el desarrollo y elevar el nivel de vida de todos los peruanos.
El 1 de mayo de 1944, junto con Arturo Sabroso Montoya y ante la tumba de José Carlos Mariátegui, pronunció un discurso breve y fulminante con el que dejó fundada la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), alcanzando la secretaría general. Negreiros era colaborador inmediato de Arturo Sabroso en la CTP, con quien participó en los congresos sindicales de Filadelfia y Santiago de Chile entre 1940 y 1944.
Su labor sindical como secretario de organización la realizó sin descanso, constituyendo la Federación de Trabajadores de Petróleos y Anexos del Perú, sindicatos: obreros de Talara, empleados de Talara, único de Negritos, Lobitos, Unico del Callao, Mollendo, Salaverry y Pimentel.
Participa activamente en la negociación del pacto colectivo de petróleo con la International Petroleun Company, logrando después de una ardua lucha, beneficios para los trabajadores de esta empresa, como: salario mínimo para los trabajadores adultos y jóvenes. Pago por el sobretiempo trabajado. Bonificaciones dominicales por guardia nocturna. Que la empresa proporcione becas universitarias y técnicas. Cursos de capacitación dictados por expertos extranjeros. Servicio médico gratuito para los trabajadores y sus familiares. Plan de jubilación de empleados y obreros que no estaban reconocidas por las leyes peruanas. Solo un año después se dictó la ley de jubilación. Declaratoria de tránsito libre por todas las carreteras que la empresa tenía construidas en las zonas petroleras.
Organiza los sindicatos de trabajadores azucareros y arroceros firmándose el pacto colectivo entre los gamonales y trabajadores, que se resume en los mensajes dirigidos a los campesinos: “Los campesinos ya no están solos, porque los trabajadores de la ciudad que también necesitan el apoyo agrario, le extienden su abrazo vigoroso en gesto de fraternidad”.
Organizó a los obreros y a los campesinos en todo el Perú. Su liderazgo alcanzó el plano internacional, y por ese hecho fue miembro activo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ayudando a organizar y a consolidar la Confederación Interamericana de los Trabajadores (CIT), que años después se convirtió en la ORIT. En esa función descolló nítidamente y organizó la Unión Sindical de Trabajadores del Callao y la Unión Departamental de Empleados de Lima.
En esas dramáticas circunstancias se produjo el asilo de Haya de la Torre en la Embajada de Colombia, en el mes de enero de 1949. La dictadura extremó sus medidas represivas contra los apristas a los que la calificaba como "terroristas" y miembros de una "secta internacional". Pocos fueron los valientes que arriesgaron la vida y mantuvieron firme la resistencia clandestina.
Durante el régimen democrático presidido por el Dr. Bustamante y Rivero (1945-1948), la CTP se convirtió en una poderosa central sindical en el ámbito nacional e internacional. Ese año proyectó su figura al plano internacional al asistir como delegado del Perú a la III Conferencia de la OIT, realizada en México, siendo declarado huésped ilustre de esa ciudad.
Al instaurarse la dictadura militar del General Odria (Octubre de 1948), Negreiros asumió de inmediato su puesto de lucha en el campo sindical y en el político. Reemplazó en la Secretaria General de la CTP a Arturo Sabroso, cuando éste fue apresado. Al producirse el asilo de Haya de la Torre, pasó a formar parte del Comando Nacional de Acción del APRA, desempeñando la primera Secretaría General Colegiada con los líderes Carlos Manuel Cox y Luis de las Casas. Cuando Cox y de las Casas fueron apresados, tomó a su cargo la dirección del perseguido movimiento aprista en una de las etapas más cruciales de su historia.
Incansable en la tarea de reagrupar los destrozados cuadros de su partido y de mantener viva la fe de los trabajadores que lo habían secundado en las acciones libradas a través de la CTP, se convirtió en presa codiciada por la dictadura de turno.
Bustamante fue depuesto por la denominada "Revolución Restauradora de Arequipa", típico cuartelazo que puso término al ensayo democrático del 45 mediante el pronunciamiento militar del 27 de octubre de 1948. Pocotiempo antes, a raíz de la Revolución de la Armada en el Callao (3 de octubre de 1948), Bustamante colocó fuera de la ley al Partido Aprista y perdió sustento popular. El General Odría asumió el mando sin mayores contratiempos. Bustamante marchó al exilio.
Consolidado en el mando, debido al apoyo de los institutos armados y de los sectores más conservadores del país, dictó la ley 11037 de Seguridad Interior de la República, que encubría toda clase de abusos y atropellos. El APRA quedó fuera de la ley y nuevamente volvió a las catacumbas.
Muchos años después en su homenaje se ha puesto su nombre al Instituto Superior Tecnológico Público ¨Luis Negreiros Vega¨ en 1986, en Lima y al Hospital II Lima Norte – Callao, Luis Negreiros Vega, de ESSALUD, el 2009.
Lo más triste de una traición es que nunca viene de un enemigo. ¿Cuánto habrá sido el precio de la traición?. El traidor actúa con profundo egoísmo, solo piensa en su propio beneficio.
Lima, 23 de marzo de 2024
Herbert Cajo Escudero
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