31/05/2023
1. Origen de los apellidos
En las sociedades primitivas, en las ciudades de escasa población, las personas solamente tenían un nombre de pila. Fue recién con el crecimiento de la población que se agregó al nombre de pila un sobrenombre con la finalidad de distinguir a las personas de otras homónimas. De tal modo se solía identificar a las personas adicionándole a su nombre de pila la palabra "hijo de", así por ejemplo: Hugo hijo de Manuel; luego tal expresión fue reemplazada por la terminación "ez". Así, Fernández, Diéguez, González, significaban hijo de Fernando, de Diego, de Gonzalo. Otras veces el sobrenombre se tomaba de su oficio: Labrador, Herrero, Escribano, Tejedor; o de una característica o defecto físico: Blanco, Rojo, Cano, Cojo, Calvo. Los señores feudales tomaban el nombre de sus tierras, anteponiendo las partículas "de". Con el transcurso del tiempo, estos sobrenombres o apodos se fueron haciendo hereditarios y se transformaron en lo que hoy se denomina apellido (BORDA).