22/10/2018
LA HISTORIA DESPUÉS DE LA HISTORIA
Muchos vemos el actual devenir de los acontecimientos como el posible ocaso del fujimorismo. Una fuerza que por un tiempo parecía invencible y todo poderosa, hoy se derrumba ante sólidas acusaciones contra la cúpula del partido. Parecería que las malhechuras cometidas contra el gobierno le vienen pasando factura a un partido que carece de múltiples liderazgos y se apoya únicamente en la figura de Keiko Fujimori. Con el destierro de los viejos liderazgos (Chavez, Aguinaga, Cuculiza, etc.) y de Kenji Fujirmori, no hay quién sostenga el partido si su única lideresa es enviada a prisión.
Ahora, haciendo un experimento del pensamiento a la manera de Hobbes, planteemos la siguiente hipótesis: en el centro de la esfera pública del Perú existe un vacío moral, que ha sido generado por la ausencia de políticos decentes y capaces. Durante los últimos diez años, este vacío ha sido ocupado por el fujimorismo. Avizorando el recogimiento y la posible retirada de este partido para reagruparse, sostenemos que aún existirá este vacío moral que será ocupado por otra fuerza política. Ya sea el Apra, Cesar Acuña, José Luna, o cualquier otro que privilegie su beneficio personal antes que el progreso de nuestra sociedad, en el Perú sobran los candidatos para ocupar este lugar.
Si aceptamos esta hipótesis, el debilitamiento de una fuerza como el fujimorismo, no sería sino la antesala para el surgimiento de otros personajes, que sin comulgar con el color naranja o AF, continuarán su legado de socavar las instituciones y sabotear a quienes promuevan un cambio. Bajo esta visión oscura y pesimista, la prisión preventiva de Keiko Fujimori no puede celebrarse como un victoria moral. No mientras nuestra política no sea reconquistada por ciudadanos honestos y preparados que puedan sacar a este país adelante.