03/01/2026
Hoy América Latina vuelve a reflexionar sobre una verdad histórica:
los regímenes autoritarios, sostenidos por el miedo y la opresión, nunca son eternos.
Durante años, el pueblo venezolano ha sufrido las consecuencias de una dictadura que quebrantó libertades fundamentales, empujó a millones al exilio y destruyó el tejido social de una nación entera. La migración forzada no es una elección: es el síntoma más doloroso de la ausencia de democracia.
La experiencia demuestra que los sistemas tiránicos no ceden por voluntad propia, sino ante la presión firme política, social e internacional de los pueblos que exigen libertad, justicia y respeto a la dignidad humana.
Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos como pilares irrenunciables de toda sociedad libre.
Que Dios bendiga a las naciones que defienden estos valores y a los liderazgos que, con determinación, los sostienen en el escenario internacional, como Donald Trump.
¡ Viva la democracia!
¡Viva la libertad!