05/06/2020
JUICIOS CON MÁQUINA DE ESCRIBIR.
El Poder Judicial peruano ha trabajado en lo que va del 2020, treinta días efectivos (hoy 5 de junio). Ahora, imagina que celebraste con un contrato con alguien en agosto de 2019, para que cumpla con hacer o dar algo el 30 de octubre y no cumplió. Primero intentaste resolver el problema sin recurrir a juicio y fracasaste. En diciembre decides buscar un abogado para que ejecute el cumplimiento judicial de la obligación y comienza con un embargo que interpone la primera semana de enero, hasta hoy no puedes ejecutarlo… no te moviste un paso en siete meses, mientras quien incumplió puede vender lo que estás intentando embargarle y te mira sonriente desde su tribuna, porque sabe que tiene cuerda para años.
Este, no es caso de ficción sino una tragedia que todos conocen, pero pocos viven.
Pronto podremos presentar escritos por medios remotos, tendremos audiencias no presenciales y, desde hace un tiempo, te notifican electrónicamente, puedes ver el avance de tu proceso desde tu móvil, pero la eficiencia de la administración de justicia pública no ha avanzado nada desde que se usaban máquinas de escribir (hace 30 años).
¿Por qué?
Hay muchas variables y hoy comentaré una de ellas:
Debes saber, que en asuntos patrimoniales la mayoría de las veces el proceso se puede evitar e incluso acabar si ambas partes son razonables y están debidamente asesoradas. Muchas veces no hay ganador real a pesar de haber ganador procesal, otras la sentencia no se ajusta la verdad y la justicia, otras alguien gana tan tarde que ya no le sirve o la prestación ya no vale lo que valía cuando inició el proceso.
Si te identificas con lo dicho, puedo darte dos sugerencias: una, busca un acuerdo con la otra parte, es una alternativa con grandes posibilidades ahora, pero no lo hagas sólo, busca un asesor capaz, experimentado e íntegro (la negociación no se improvisa); y, dos, haz una auditoria a tu situación jurídica, con mayor razón si está judicializada, es una buena inversión, pues no se puede esperar mucho de una justicia con máquina de escribir.