15/05/2020
COLEGIOS HACEN LO QUE QUIEREN, NO ACATAN ORIENTACIONES PEDAGÓGICAS DEL MINEDU ¡ACTUEMOS YA!
Con fecha 25 de Abril de 2020, los señores Sandro Luis Parodi Sifuentes y Ana Patricia Andrade Pacora, viceministros del Ministerio de Educación, de gestión institucional y gestión pedagógica respectivamente, publicaron la resolución viceministerial No. 093-2020- MINEDU, en la que entre otros aspectos, disponen aprobar el documento normativo denominado: Orientaciones pedagógicas para el servicio educativo de Educación Básica durante el año 2020 en el marco de la emergencia sanitaria por el Coronavirus COVID-19.
Constituye objetivo de la citada resolución, brindar a los docentes, directivos y otros actores educativos, orientaciones pedagógicas para la reprogramación curricular del servicio educativo durante el año 2020 en el marco de la implementación de la currícula nacional de la educación básica y en el contexto de la emergencia sanitaria generada por el coronavirus COVID-19. En tanto, su ámbito de aplicación es el siguiente: 1.1. Ministerio de Educación. 2.2 Direcciones Regionales de Educación o las que hagan sus veces. 2.3 Unidades de Gestión Educativa Local. 2.4 Instituciones educativas públicas y privadas de la educación básica. 2.5 Programas educativos públicos y privados de la educación básica.
Ahora bien, que en el numeral 5.2.1 EL SERVICIO EDUCATIVO EN LA EMERGENCIA SANITARIA, se precisa que la atención educativa en el estado de emergencia sanitaria no puede adoptar la misma forma de los períodos regulares. “Nos encontramos frente a una coyuntura particular imprevista y, por lo tanto, la respuesta educativa también es especial. No se pretende reproducir los modos del trabajo educativo presencial. El Ministerio de Educación está tratando de responder de la mejor manera posible a esta situación y todas las propuestas están en proceso de mejora continua”. En tanto que, la última viñeta del precitado numeral, se consigna que las tareas y los horarios necesitan replantearse. "No es saludable mantener a los estudiantes muchas horas frente a la computadora, viendo televisión o haciendo tareas. El horario de estudio se organiza en períodos más cortos, de acuerdo con las edades, garantizando que no se agobie a los estudiantes con muchas tareas".
De otro lado, en el numeral 7.1.3 PLANIFICACIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE, específicamente en el literal b, ALERTAS IMPORTANTES, penúltimo párrafo, se estable cual es el tiempo adecuado para que los niños de los distintos grados, estén frente a las computadora, considerándose que el tiempo adecuado para un niño de inicial a 2º grado de primaria frente a la pantalla no debe ser mayor a 1 hora, para niños de 3º a 6º grado de primaria no más de 2 horas y, en secundaria y en ciclo inicial, intermedio y avanzado de EBA, puede ser de 2 bloques de 2 horas cada uno.
Sin embargo, la mayoría de colegios no está cumpliendo con los alcances de tal resolución, dado que están dictando 6 horas de clases, en las cuales el niño no se tiene que mover de la pantalla, siendo claro que imponer estos horarios, tiene un trasfondo, adivinen ¿cuál es?, sí, acertaron, el dinero. Los colegios con esta cantidad horas de clases, pretenden justificar el cobro de sus pensiones mensuales, similares a lo que cobraban por la educación presencial, y cuánto más horas enseñen de manera virtual, justifican el cobro de sus pensiones, además porque están tratando de cerrar –a su perverso entender- todas las probables brechas, para que el padre no reclame la reducción de la pensión por menos horas de enseñanza. Señores esta pandemia ha desenmascarado nuestra realidad, estamos en un mundo deshumanizado, en donde a muchas personas, empresas, políticos, etc., sólo les interesa el dinero.
Antes de escribir el presente artículo, conversé con un amigo graduado en la facultad de ciencias físicas y matemáticas de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Henry Rojas, quien además ha estudiado neurociencia en España, y me dijo que lo que están haciendo los colegios actualmente con los niños, exponiéndolos a muchas horas en la pantalla, es una crueldad, estresándolos, están malogrando su salud emocional, causándoles un perjuicio que puede resultar irreversible, opinión que tiene estricta correspondencia con los alcances de la citada resolución, que los colegios no vienen cumpliendo.
Si bien es cierto, la mencionada resolución en análisis también precisa que las UGEL, tienen que monitorear el desarrollo de las estrategias para el desarrollo de las competencias en los ámbitos de su jurisdicción; sin embargo, tal entidad brilla por su ausencia, mostrando una total indiferencia e inoperancia, es decir, estamos en total indefensión; y ojo, esta inoperancia no sería casual, su inercia sintoniza con el actuar de sus jefes enquistados en las más altas esferas del poder. Tal y conforme lo manifesté en un artículo anterior, existiría intereses económicos por parte de los políticos de turno del gobierno, para beneficiar a los colegios privados; pues, la promulgación del decreto legislativo 1476 es un muestra inequívoca de ello, por cuanto, frente al posibilidad que los padres no acepten las condiciones de los colegios, simplemente les queda como única opción, resolver el contrato.
Finalmente, ¿Qué se puede hacer?, como padres no podemos permitir que malogren a nuestros niños, debemos inmediatamente remitir una carta o correo a la UGEL, denunciando este grave hecho, para que hagan su trabajo y los colegios dejen sin efecto sus horarios antipedagógicos y se adecuen a la resolución en análisis; sin bien dicha institución, viene demostrando inoperancia, es su obligación actuar y urgente, caso contrario, el director de esta entidad, puede ser pasible de una denuncia penal ante el Ministerio Publico. Enviar una carta al colegio, y si es en grupo mejor, reclamando que se deje sin efecto dicho horario de clases y actúen en estricta observancia de la precitada resolución. Sin perjuicio de denunciar ante INDECOPI, inidoneidad del servicio, a tenor de los dispuesto en el artículo 18 del Código de Protección y Defensa al Consumidor.
Abog. Alberto Johan Arbulú Alayo