19/08/2026
¡Ya basta de encubrimiento e impunidad! Lo sucedido en el Inabif no es un caso aislado ni un "error procedimental"; es una tortura sistemática cometida bajo el amparo de un Estado que juró proteger a la niñez más vulnerable y terminó convirtiéndose en su verdugo. Tener a una adolescente atada a una silla, vejando su dignidad humana, es la prueba fehaciente de un sistema tutelar podrido por dentro.
El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú (MIMP) ha servido durante años como botín político y vitrina de gestión para exministras que prefirieron la foto institucional y la retórica ideológica antes que la fiscalización real de los Centros de Acogida Residencial (CAR). Ocultar denuncias penales, esconder carpetas de abusos e ignorar la violencia sistemática las convierte en responsables políticas y presuntas cómplices por omisión. La protección de nuestros niños y adolescentes nunca fue su prioridad, y el silencio con el que entregaron la gestión es criminal.
Exigimos acciones inmediatas y sin concesiones:
La ministra María Seminario señaló que los casos ocurrieron antes del inicio de su gestión y anunció medidas para mejorar los procesos, capacitar al personal y reforzar la supervisión en los centros de atención residencial del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (INABIF).