19/07/2022
La crisis sociopolítica que sufre la República de Panamá tras varias semanas de huelgas y cierre de calles amerita que destaque el liderazgo de panameños honestos, capaces y con el carácter necesario para orientar a la población que está en las calles a asentar las bases de lo que debe ser la refundación de la República.
El proceso constituyente debe ser una de las acciones a tomar y de allí el reemplazo del anacrónico sistema pseudodemocrático que en vez de instituir pesos y contrapesos, ha devenido en manos que se lavan la una a la otra ante la mirada de un pueblo que aunque cuestiona, no ha sido capaz -hasta estos últimos eventos- de exigir cuentas y no volver a caer quinquenalmente en el clientelismo. Todo producto de ese "juega vivo" que es parte del ADN nacional y que limita el desarrollo panameño.
La situación ha desnudado la incapacidad del Gobierno Nacional, el cual parece que aún no ha podido identificar el núcleo del reclamo popular: la lucha anticorrupción.
El problema es profundo porque incluso los que protestan también han sido coludidos cediendo en el intercambio de los mejores intereses nacionales por respuestas para ya y para mí. Respuestas que además de estar desenfocadas, son torpemente costosas.
El liderazgo gubernamental podría ser rebasado, pero en el liderazgo opositor tenemos dirigentes que tampoco gozan de las cualidades mínimas para recomponer este país.
Hoy se necesita de usted panameño honesto, patriota, capaz y resiliente; pero no se le necesita más detrás de un perfil digital de redes sociales, tampoco detrás de grupos con agendas muy propias. Panamá querida está enferma y necesita el accionar de sus mejores hijos, es de urgencia.