15/03/2018
MUJERES COOPERATIVISTAS: UNA EXPERIENCIA DE EMPODERAMIENTO A TRAVÉS DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA EN LA COOPERATIVA UNDECO EN MORELOS, MÉXICO
Alma Rosa Mora Pizano, Jorge Morett Sánchez En julio pasado se realizó el Primer Encuentro de Mujeres Cooperativistas convocado por la Cámara de Diputados y varias cooperativas del país. En él se discutió la necesidad de rebasar los estudios en los que se únicamente se aborda si las mujeres participan en este tipo de organizaciones y acceden a los mismos beneficios econó- micos que los hombres; hoy es imperativo analizar si las cooperativas están ayudando a generar condiciones de equidad de género y cómo se puede trasladar eso a otras organizaciones sociales y al resto de la sociedad. A partir de las experiencias internacionales se puede afirmar que las sociedades de tipo solidario no pueden centrarse solamente en los proyectos productivos, comunitarios o políticos, sino luchar por una democratización social y una transformación de la división social y sexual de trabajo en todas sus dimensiones, es decir, replantear la división entre lo público y lo privado. Desde el año 2000, la Alianza Cooperativa Internacional adoptó una resolución que establece como prioridad mundial el logro de la equidad de género. Sin embargo aunque esta meta es todavía un compromiso a largo plazo, ha sido evidente que la propia estructura de las organizaciones cooperativistas parte de valores de autoayuda, autorresponsabilidad, democracia, igualdad y solidaridad, principios con los que es compatible la equidad de género pues permiten a las mujeres ganar autonomía y autoestima. Esta participación en la economía solidaria y en la banca social contribuye a mejorar la situación económica, social y cultural de las mujeres, así como la transformación de los roles, condiciones que si bien no son suficientes para iniciar el proceso de empoderamiento, sí son un paso fundamental para conseguirlo. El presente trabajo tiene como antecedente una investigación en la que se trabajó con historias de vida de algunas mujeres cooperativistas de la UNDECO, en esta ocasión se trata de un análisis más general en el que destaca sobre todo el estudio de la experiencia cooperativista como un espacio laboral y de desarrollo personal que favorece el inicio de un proceso de empoderamiento de las mujeres que participan en esta forma de economía solidaria I. Marco referencial. La cooperativa Unidad Desarrollo y Compromiso (UNDECO) es una organización que se formó el 4 de diciembre de 2001 en Anenecuilco, Morelos. Actualmente cuenta con 1628 socias y socios y 634 niñas y niños. De esta población el 63% son mujeres. Y más que por su número, su participación en general en las tareas de la Cooperativa las hace tener actividades protagónicas en la vida y la conducción de la misma. Como una alternativa al desarrollo social, la cooperativa UNDECO busca a través del trabajo solidario ser motor para una sociedad más justa y equitativa. Para cumplir con estas funciones la cooperativa está conformada por un Consejo de Administración, Consejo de Vigilancia, Comité de Ayuda Mutua y un Comité de Educación. Presidida por una mujer, la cooperativa tiene en su equipo directivo cinco hombres y cinco mujeres y cuentan con una oficina matriz en Anenecuilco, Morelos, que bajo la responsabilidad de una Gerenta, una secretaria, una cajera, una contadora y un encargado de la tienda de Abasto, coordinan todo el trabajo de la cooperativa. II. Marco teórico. Ante la crisis económica y social que actualmente se vive en el mundo y que ha generado graves condiciones de desempleo y un crecimiento desmedido de la economía informal, el cooperativismo es considerado una alternativa al modelo económico que prevalece. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano de Desarrollo Cooperativo (IMDECOOP, 2011) se calcula que en el país existen alrededor de 87 millones de personas relacionadas directamente con el cooperativismo. A diferencia de otros países, en México no existen apoyos federales para el movimiento cooperativista y cuando éstas se enfrentan a problemas de funcionamiento, administración y financieros si no tienen una estructura consolidada no logran salvar a su organización. No obstante esta situación, la organización solidaria y sus principios de ayuda mutua, democracia, e igualdad siguen siendo una alternativa ante los índices nacionales de 53.3 millones de personas en pobreza y 11.3 en pobreza extrema (CONEVAL, 2012), una tasa de 5% de desempleo (INEGI, 2012) y 7 millones de personas que no trabajan ni estudian (OCDE, 2012). Particularmente, en el caso de las mujeres, las sociedades cooperativistas representan un espacio de desarrollo laboral y en algunos casos promueve también el profesional, lo que las coloca con mejores condiciones de superación de las brechas de género que generalmente predominan en otros contextos laborales