23/09/2020
IDENTIDAD SEXUAL. (PRIMERA PARTE) identidad sexual comprende una identidad de s**o, es decir, si es niño o niña, la que se adquiere alrededor de los tres años; pero también comprende un papel sexual, que abarca las expectativas sociales y culturales que se atribuyen a este s**o. Este papel sexual se puede adquirir entre los 5 y 7 años. Está también la personalidad, en la que confluyen todos los rasgos individuales y de predisposición, y, finalmente, la orientación sexual, muy importante de tener en cuenta si recordamos que comprende conductas físicas y atracciones emocionales y eróticas hacia los demás.
El camino hacia la identidad sexual no es continuo ni constante, ni progresivo; más bien es como una margarita a la que se le van abriendo los pétalos uno por uno, no siempre en el mismo orden.
Para llegar a esta identidad sexual, el niño debe cumplir varios objetivos durante su infancia, pubertad, adolescencia y juventud, y, posiblemente, durante parte de su vida adulta:
Hacer conciencia de que es una persona sexuada y sexual;
construir una imagen corporal sin distorsiones;
lograr la ausencia de conflictos y confusiones sobre cuál es su orientación sexual;
incorporar lo afectivo como elemento enriquecedor del vínculo s**oerótico,
lograr una progresiva satisfacción en la vida sexual;
desarrollar un sentido de responsabilidad hacia sí mismo, la pareja y la sociedad. En este punto, es necesario recordar que la base de la ética está en considerar que cuando un acto no perjudica ni a uno mismo ni a los demás, éticamente es bueno, pero cuando un acto puede perjudicar a uno mismo o a alguien más, éticamente es malo. Transmitir esta idea básica de ética a los adolescentes es fácil, es posible y debemos hacerlo;
superar sentimientos de culpa o vergüenza, o dificultades habidas en la niñez con respecto al propio cuerpo;
cortar paulatinamente los lazos con los padres, poco a poco ir desenganchando y rompiendo la dependencia;
reconocer aquello que es eróticamente placentero y aquello que es desagradable