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26/09/2026

Tercera parte de debate

Segunda parte de debate
05/09/2026

Segunda parte de debate

Debate de vinculación (Parte uno)
02/09/2026

Debate de vinculación (Parte uno)

Segunda parte de solicitud de nulidad de cateo.
30/08/2026

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Solicitud de nulidad de cateo (Primera Parte)
27/08/2026

Solicitud de nulidad de cateo (Primera Parte)

📌
24/08/2026

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23/08/2026

⚖️ ¿Queremos jueces independientes?

En los últimos días, un caso ocurrido en Ciudad Guzmán, Jalisco, ha generado una enorme polémica.

Un exfuncionario fue vinculado a proceso por violación y quedó sujeto a prisión preventiva oficiosa.

Posteriormente, su defensa solicitó una revisión de medidas cautelares y el juez determinó modificarla y permitir que continuara su proceso en libertad.

La decisión generó una fuerte reacción pública y posteriormente el juzgador fue suspendido mientras se investiga su actuación.

Desde nuestro despacho queremos hacer una precisión:

No conocemos íntegramente la carpeta y no estuvimos presentes en las audiencias.

Por eso no podemos afirmar quién dice la verdad.

Y tampoco pretendemos defender la resolución del juez.

El artículo 19 constitucional actualmente contempla la violación dentro de los supuestos de prisión preventiva oficiosa y establece una regla expresa de literalidad.

Por eso es perfectamente válido que jurídicamente se revise la actuación del juzgador y, si existió alguna responsabilidad, que se determine por las vías correspondientes.

Pero cuidado: aquí existen dos discusiones diferentes.

Una cosa es analizar si la resolución del juez fue jurídicamente correcta.

Y otra muy distinta es considerar que, porque una persona fue vinculada a proceso, automáticamente ya es culpable.

La vinculación a proceso no es una sentencia.

Y la prisión preventiva tampoco debería confundirse con una pena.

También se han hecho públicos algunos mensajes que el propio imputado presenta como favorables a su versión.

¿Demuestran que es inocente?

No necesariamente.

¿Demuestran que la persona denunciante miente?

Tampoco.

Eso tendrá que analizarse dentro del proceso.

La víctima tiene derechos.

Pero el imputado también.

Y reconocer los derechos de uno no significa desconocer los del otro.

Ahora pensemos en algo todavía más importante:

¿Qué clase de jueces queremos en México?

¿Jueces que resuelvan conforme a la Constitución, la ley y lo que tienen frente a ellos?

¿O jueces que antes de resolver tengan que preguntarse qué dirán las redes sociales, los medios o el poder político?

Si un juez viola la ley, que sea investigado y, en su caso, sancionado.

Pero si la presión mediática determina el sentido de las resoluciones, tenemos otro problema igualmente grave: la pérdida de independencia judicial.

Desde nuestro despacho creemos que la justicia no puede depender de simpatías.

Ni de quién denuncia.

Ni de quién es acusado.

Ni del cargo público que alguien tenga o haya tenido.

La justicia debe ser imparcial.

Porque los derechos fundamentales solamente tienen sentido cuando estamos dispuestos a defenderlos también para las personas con quienes no simpatizamos.

⚖️ No se trata de estar del lado de la víctima o del imputado.

Se trata de estar del lado del debido proceso, de la Constitución y de una justicia verdaderamente independiente.

21/08/2026

⚖️ HAY ASUNTOS QUE NO TERMINAN CUANDO TERMINA LA AUDIENCIA

En estos días fuimos contactados para asumir la defensa de dos jóvenes.

Su mamá fue quien nos buscó.

Una mujer de recursos muy limitados que, como muchas madres, hizo todo lo que estuvo a su alcance para conseguir una defensa para sus hijos.

Cuando acudimos al domicilio de la familia entendí que este asunto iba mucho más allá de una carpeta de investigación.

Me encontré frente a una realidad que muchas veces conocemos en cifras, pero que cambia cuando la vemos de frente: una familia viviendo en condiciones de profunda precariedad, con pocas oportunidades, escaso acceso a educación y jóvenes que, además, cargan con el estigma que muchas veces provoca su apariencia.

Tienen tatuajes.

Y aunque jurídicamente sabemos que un tatuaje no convierte a nadie en delincuente, socialmente todavía existen personas que son juzgadas primero por cómo se ven y después por lo que realmente hicieron o dejaron de hacer.

Hoy ocurrió algo que me hizo reflexionar todavía más.

Nos dijeron:

“Aquí comemos mejor que en nuestra casa.”

Se referían al reclusorio.

Y esa frase me pareció profundamente triste.

Porque cuando una persona privada de la libertad puede decir que dentro de una cárcel tiene garantizada una alimentación que afuera no tenía, entonces el problema que estamos viendo es mucho más grande que un expediente penal.

En esta ocasión no conseguimos que recuperaran su libertad.

Y como abogada sé perfectamente que no todos los asuntos terminan como uno quisiera. Nuestra obligación no es prometer resultados; es estudiar, argumentar, combatir jurídicamente y defender con toda la capacidad que tengamos hasta el último momento.

Pero nos quedó una preocupación todavía mayor.

Estos jóvenes van a permanecer privados de su libertad.

Y me pregunto:

¿Qué va a hacer el sistema con ellos durante ese tiempo?

Porque si ingresaron siendo jóvenes con poca escolaridad, pocas oportunidades y enormes carencias, el Estado debería procurar que salieran con más herramientas para vivir dentro de la legalidad.

Porque algún día muchas de esas personas van a recuperar su libertad.

Y entonces tendremos que preguntarnos qué queremos que regrese a nuestras calles:

¿una persona con educación, un oficio y una oportunidad distinta de vida, o alguien que durante años únicamente aprendió a sobrevivir dentro de un ambiente criminal?

No escribimos esto para justificar delitos.

La pobreza no justifica delinquir.

Pero tampoco podemos ignorar que la desigualdad, la falta de educación, la ausencia de oportunidades y la estigmatización colocan a muchas personas en condiciones profundamente distintas frente al sistema de justicia.

Hoy regresamos de esa audiencia sin haber conseguido la libertad que buscábamos.

Pero también regresamos recordando algo que después de tantos años dentro del sistema penal considero fundamental:

detrás de cada imputado existe una historia, detrás de cada expediente existe una familia y detrás de cada persona privada de la libertad debería existir, al menos, una posibilidad real de reinserción.

La justicia debe perseguir y sancionar a quien resulte responsable de un delito.

Pero una sociedad verdaderamente interesada en su seguridad también debería preguntarse qué está haciendo para evitar que la cárcel fabrique aquello que después dice querer combatir.

⚖️ Defender no significa justificar. Defender significa exigir que la justicia se aplique con legalidad, dignidad y humanidad.

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