15/03/2023
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=669213688538118&id=100063484796489&mibextid=Nif5oz
El proceso jurídico de Cristo, el hijo de Dios.
Al acercarse la Semana Mayor resulta oportuno pronunciarse sobre el proceso jurídico seguido a Jesús de Nazareth, mismo que fue desenvuelto en dos juicios; el primero es el religioso, el judío, ante el Sanhedrin, correspondiente al derecho hebreo y el segundo el juicio político, ante Poncio Pilato, tocante al derecho romano.
Hoy recordemos parte de lo manifestado por Nicodemus, abogado de Cristo ante el derecho hebreo, donde alegó defendiendo al hijo de Dios argumentando lo siguiente:
"¡Sí, jueces de Israel, sí; estas asesinando a la nación; estais convirtiendo la justicia en un instrumento de vuestras menguadas pasiones; estais cometiendo el enorme, el incalculable crímen de utilizaros en apariencia de la ley del Señor, para ponernos con esta ley aparente y con el poder de que os hallais revestidos, a las órdenes del in****no que os inspira y a disposición de las pasiones que os tienen ciegos! Y yo, al dirigidos tan amargas inculpaciones, no os calumnio vuestra confusión misma lo pregona; yo no soy injusto con vosotros, ni aventuro juicios temerarios, porque los he probado de alguna manera inconcusa, que para nada habeis tenido en cuenta la base jurídica fundamental, sobre la cual debe estribar todo juicio en materia criminal, en la causa promovida contra el inocente Jesús de Nazareth.
La ley ordena y vosotros defendeis en las escuelas que los debates deben ser públicos; ¿Cómo habeis cumplido con esta prescripción legal; cómo no habeis practicado lo que enseñaiz?
La ley ordena y vosotros defendeis en las escuelas que el acusado debe tener una libertad absoluta y completa de defensa; ¿Cómo habeis cumplido con esta ordenanza de la ley; cómo habeis puesto en práctica vuestra enseñanza de este punto, en la causa de Jesús de Nazareth...?"
Así, Nicodemus defendió la causa criminal que se le había imputado al hijo de Dios, al Nazareno, quien fue condenado arbitrariamente, pues no hubo prueba alguna del delito, no hubo más que pasiones y repudio en su contra, siendo uno de los procesos jurídicos más arbitrarios que han existido.
Poncio Pilato, por su parte, se vio rebasado por la furia del pueblo judío, mismos que no quedaron satisfechos con los azotes dados y previstos en el derecho romano.
Citas: Fragmento entrecomillado de "El Proceso de Cristo" de Ignacio Burgoa Orihuela y comentarios de El Universo del Derecho - Estudio Jurídico.