12/08/2026
Matan a estudiante de Criminología de la UASLP; familia exige justicia para “Salvita”
SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P.— La violencia volvió a cobrar la vida de un joven universitario en la capital potosina. Gabriel Salvador Martínez Flores, de 21 años, estudiante de Criminología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), fue asesinado el viernes 7 de agosto de 2026, en hechos ocurridos en la colonia Rural Atlas, en las inmediaciones de la calle Cometa.
Para su familia, Gabriel no es una cifra ni una carpeta de investigación: es un hijo, un hermano, un estudiante y un joven con una vida por delante. Sus seres queridos lo recuerdan como “Salvita” y hoy alzan la voz para exigir que su muerte sea investigada a fondo y que quienes resulten responsables enfrenten la justicia.
A través de publicaciones y una carta difundida en redes sociales, familiares de Gabriel hicieron público su reclamo a las autoridades y cuestionaron que el homicidio no haya recibido, desde su perspectiva, la atención que un caso de esta gravedad merece.
La exigencia es clara: que el as*****to de Gabriel no quede archivado, que no se convierta en una carpeta más y que su nombre no termine reducido a una estadística de la violencia que diariamente golpea a San Luis Potosí.
El joven era estudiante de Criminología de la UASLP, institución cuya comunidad también lamentó públicamente su fallecimiento. La muerte de un universitario de ap***s 21 años ha generado consternación entre quienes lo conocieron y entre ciudadanos que reclaman respuestas ante un hecho que nuevamente enluta a una familia potosina.
Hasta el momento, no existe información pública suficiente de la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí que permita establecer oficialmente el móvil del homicidio, la identidad de los responsables o confirmar si existen personas detenidas.
De igual manera, permanecen sin confirmación oficial algunos detalles sobre la forma en que Gabriel fue localizado y las circunstancias precisas en las que ocurrió el ataque. Entre personas cercanas al caso han circulado versiones que apuntan a un posible ataque armado y a un presunto asalto; sin embargo, dichos datos deben considerarse únicamente como versiones no confirmadas por las autoridades.
Ante la falta de información pública concluyente, la familia mantiene su exigencia de que las autoridades esclarezcan qué ocurrió, identifiquen y detengan a los responsables y lleven el caso hasta sus últimas consecuencias legales.
Porque detrás de cada homicidio hay una historia que no puede reducirse a un número.
Gabriel Salvador Martínez Flores tenía 21 años. Estudiaba Criminología. Tenía una familia que hoy lo llora y exige respuestas.
Su nombre es Gabriel. Le decían “Salvita”. Y su familia pide algo que no debería ser extraordinario: justicia.