27/08/2026
FARMEAR AURA: CUANDO LA CALLE LE GANA A LA PANTALLA
Llevo semanas viendo los videos. Chavos parados frente a frente en la explanada de Rectoría de la BUAP, uno hace una pose, el otro aguanta la risa, la bola de estudiantes alrededor grita, aplaude, silba. Eso es "farmear aura". Y sí, lo digo desde ya: me parece de lo mejor que ha pasado en las plazas públicas de este país en años.
¿De dónde salió esto?
El término mezcla dos palabras. "Farmear" viene del inglés farming, que en el argot gamer significa acumular algo de forma repetida —experiencia, monedas, recursos—. "Aura" es ese concepto que las nuevas generaciones usan para nombrar el carisma, la presencia, el estilo de alguien. Junta las dos y tienes el verbo de la temporada: farmear aura es hacer algo para verse cool, impresionante, seguro de sí mismo, sin que se note el esfuerzo.
La mecánica del duelo es simple y no tiene reglamento escrito: dos personas se paran una frente a otra, hacen poses y movimientos —muchos sacados de memes y videos virales—, y quien logra mantener el temple, la seriedad y la actitud gana. El que se ríe o se sorprende, pierde. No hay juez ni tabla de puntos: el público decide con aplausos y ovaciones.
El primer encuentro presencial documentado en el país fue el 8 de agosto en Veracruz, con un grupo de jóvenes en un espacio público. Días después llegó a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, con estudiantes protagonizando batallas en la explanada de Rectoría. De ahí brincó a Villa Frontera, a Xalapa —donde el 19 de agosto se armó un torneo multitudinario con disfraces y caracterizaciones— y a municipios como San Martín Texmelucan, que convocó su propia batalla en el zócalo. El fenómeno ya traspasó fronteras: hay duelos documentados desde favelas brasileñas hasta plazas mexicanas, y hasta jugadores de Liga MX se sumaron a la tendencia en redes.
Lo que esto tiene de fondo
Aquí es donde yo, como siempre, no me quedo solo en la anécdota viral. Porque más allá de la pose y el meme, lo que estoy viendo es algo que llevábamos años reclamando sin que nadie nos hiciera caso: jóvenes saliendo de la pantalla y ocupando el espacio público otra vez.
Comparemos. Hace quince, veinte años, la plaza, la explanada, la esquina del barrio eran territorio de los jóvenes por default: ahí se jugaba futbol con portería de suéteres, se armaban las famosas "vencidas" de brazo, las competencias de trompo, las porras espontáneas, los retos que no necesitaban wifi. Esa generación se conocía cara a cara porque no tenía otra opción. Luego llegó el smartphone, la pandemia le puso el clavo final al ataúd, y el espacio público universitario se volvió un lugar de tránsito: llegas, te sientas solo con el celular, te vas. La plaza dejó de ser punto de encuentro para convertirse en pasillo.
Lo que estamos viendo con el farmeo de aura es una reversión de esa lógica, aunque haya nacido dentro de la lógica de las redes sociales. Es un fenómeno que se origina en TikTok e Instagram, sí, pero que exige —para consumarse— que dos cuerpos estén parados uno frente al otro, en un espacio físico, rodeados de gente real que aplaude en vivo. No hay farmeo de aura sin plaza. No hay batalla sin público presencial. La pantalla fue la chispa, pero la calle es el escenario.
Estoy de acuerdo con esto, y lo digo sin matices. Como abogado que ha litigado años en juzgados donde veo generaciones enteras aisladas, ansiosas, dependientes de una pantalla para validarse, celebro cualquier cosa que saque a los jóvenes de su cuarto y los ponga a competir, reír y perder cara a cara con otro ser humano. Que la BUAP se llene de estudiantes gritándose "aura" en la explanada de Rectoría no es un signo de decadencia, como algunos nostálgicos quieren pintarlo. Es exactamente lo contrario: es la prueba de que, ante la oportunidad, esta generación también sabe reclamar la calle.
¿Es una moda pasajera? Probablemente. Todas lo son. Pero mientras dure, prefiero mil veces una plaza llena de chavos "farmeando aura" que una llena de chavos solos, cada quien viendo su propia pantalla, sin cruzar palabra con el de al lado.