02/10/2026
Para quien quiera tomar nota ✍🏼
Señores Jueces:
La.sana crítica también necesita conocimiento.
Cuando un juez ordena una revinculación, no está decidiendo solamente cuándo y cómo se encontrarán un hijo y un progenitor.
Está interviniendo sobre la vida emocional de un niño.
La sana crítica y la convicción judicial no deberían convertirse en un espacio donde el conocimiento especializado pueda ser reemplazado por intuiciones, generalizaciones o por la idea automática de que todo vínculo familiar debe restablecerse porque sí.
Porque no todo alejamiento significa manipulación. No toda negativa de un niño es capricho.
No todo rechazo fue inducido.
Y no toda revinculación es necesariamente beneficiosa.
Antes de ordenar un acercamiento deberían comprenderse la historia de ese vínculo, las experiencias vividas por el niño, la eventual existencia de violencia, el impacto psicoemocional, su edad y autonomía progresiva, su palabra y los informes de los profesionales intervinientes.
El interés superior del niño no puede ser una frase escrita al comienzo de una resolución.
Tiene que poder verse en la forma en que se decide.
La Justicia de Familia necesita Derecho, pero también necesita conocimiento psicológico, escucha especializada y comprensión de las dinámicas vinculares.
Una revinculación indicada cuando existen condiciones puede contribuir a reparar un vínculo.
Pero una revinculación impuesta sin comprender por qué ese niño rechaza el contacto puede profundizar el daño que se pretendía resolver.
La sana crítica no significa decidir sin ciencia.
Significa valorar la prueba con razonamiento, conocimiento y responsabilidad.
Y cuando la decisión judicial entra en la vida emocional de un niño, equivocarse puede tener consecuencias que ninguna sentencia posterior consiga reparar.
Antes de ordenar que un niño vuelva a vincularse, hay que comprender por qué dejó de hacerlo.
Mg. Lic. Analía Forti