20/02/2026
Ayer concluimos un asunto que inició como un divorcio que parecía jurídicamente sencillo, sin embargo factores emocionales, conflictos personales no resueltos, la familia incentivaba el conflicto, transformando el procedimiento en un litigio de alta complejidad.
En materia familiar quienes más pierden son los hijos e hijas, esos pequeños que nada tuvieron que ver en la decisión de sus padres y dejaron de ver a su padre, sin recibir lo que podía corresponderles y viviendo una guerra constante entre quienes debieron protegerlos, por mi parte siempre estuve en la mejor disposición de llegar a un convenio, lo que complicó no fue el derecho sino los egos, los rencores, las influencias externas y la falta de voluntad de las partes para conciliar.
Los expedientes se archivan, las heridas en los hijos …. no siempre.
En materia familiar, a veces la mejor estrategia no es litigar, sino conciliar, cuando el conflicto se prolonga, quienes enfrentan las mayores consecuencias son los hijos.
Como despacho comprometido con la protección del interés superior de los niños, niñas y adolescentes, reafirmamos nuestra convicción de promover soluciones conciliatorias, siempre que sea posible, privilegiando la estabilidad emocional y el bienestar de los menores, por encima de cualquier interés económico o personal.