28/02/2026
? En julio de 1753, varios pintores y grabadores presentaron una solicitud al virrey de entonces, Juan Francisco Güemes y Horcasitas, conde de Revillagigedo, exigiéndole que ya no se permitiera la intromisión de artistas que no contasen con el perfil intelectual, teórico y práctico necesario para ejercer el noble arte de la pintura. Según el alegato, la pintura era considerada un arte liberal, por lo que debía ejecutarse con libertad, razonamiento y conocimiento por “profesores” capacitados, y no debía ser ejercido como un arte mecánica, como muchos artistas lo venían haciendo. Por ello, estos mismos pintores decidieron fundar un año después una “academia o sociedad”, en la que se reunían dos veces por semana a discutir, enseñar y retroalimentar cuestiones teóricas y técnicas de la pintura. Finalmente, cabe mencionar que la solicitud estaba encabezada por pintores como fray Miguel de Herrera, Francisco Antonio Vallejo, Miguel Cabrera y José de Ibarra.
🖼 Cristo en el jardín de las delicias
José de Ibarra
Siglo XVIII
Óleo sobre tela