27/08/2024
LA DESTRUCCIÓN DEL PODER JUDICIAL, LAS ARMAS “A MI NO ME VENGAN QUE LA LEY ES LA LEY, EL PODER JUDICIAL ES LA BUROCRACIA DORADA Y LOS JUECES DEFIENDEN A LA OLIGARQUÍA”
Era inimaginable el trasfondo de la frase “a mi no me vengan que la ley es la ley”, quién podría decir lo contrario, después de colocar a gobernadores y legisladores locales y federales del mismo color al servicio de “la transformación del país”, la cabeza del Poder Judicial de la Federación la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Para lo cual había que incrustar a personas que defendieran las iniciativas de reforma constitucional propuestas por el ejecutivo federal, a pesar de su inconstitucionalidad, pero resultó un golpe fallido porque no todas las personas cumplieron las expectativas de quien las promovió, así que había que castigarlas como a cualquier opositor, calificándolas de traidoras y corruptas.
La tarea de cambiar a todas las ministras y ministros de la Corte llevaría demasiado tiempo con el mismo riesgo, considerando los antecedentes de sentencias de jueces y magistrados, otorgantes de amparos que representaron un obstáculo para la instrumentación de leyes y de actos inconstitucionales con la entrada en vigor y concreción, había que “cortarles la manos” con la reforma a la Ley de Amparo, para impedir la suspensión provisional y cuando se resolviera el fondo, dichos actos se habrían consumado en perjuicio de los quejosos.
La solución fue largar a los jueces y magistrados sin importar sus conocimientos, experiencia, carrera judicial, ni mucho menos una expresión similar para el ejército: “los jueces y magistrados son pueblo con toga” no, son la burocracia dorada, corruptos y defienden a la oligarquía, con el costo de desmantelar al Poder Judicial Federal pagando indemnizaciones y la forma de llenar los espacios vacíos, con una salida no genial sino perversa elegirlos por voto popular, utilizando los ahorros en fideicomisos.
Era indispensable aplicar la misma receta para los altos servidores públicos de la actual administración, noventa por ciento de servilismo y diez por ciento de conocimientos y experiencia, para conseguirlo se ideó un mecanismo de llevar como impartidoras de justicia a personas dispuestas a obedecer las instrucciones para dictar sentencias a modo de sus promotores y hacer una realidad “a mi no vengan que le ley es la Ley”.
Sin embargo, contradictorio pero real, ahora para obtener la sobrerrepresentación prevista en la constitución se esgrimió como argumento fundamental “tenemos que cumplir con la ley”, para obedecer el mandato que recibimos de treinta y seis millones de votos.
Doctor Armando Gil Gaona
Rector de la Universidad de Estudios Legislativos e Investigaciones Juridicas