27/02/2024
Es bien sabido que nuestro país y puntualmente nuestra amada CDMX, tiene un servicio público deplorable y con una cantidad infinita de áreas de oportunidad, lo que hace la relación del ciudadano para con el gobierno una actividad desgastante en demasía.
Esto no significa que se tenga la obligación, por parte del ciudadano, de tolerar los tratos indignos de personas que naturalmente se sienten frustradas por realizar las actividades que llevan a cabo día con día, por lo que resulta imprescindible conocer que se cuenta con derechos esenciales para poder hacer valer el respeto del cual se jacta la propia administración pública.
Concretamente, nosotros como ciudadanos somos acreedores al derecho humano a la buena administración, esto engloba un cúmulo versátil de derechos que de forma estricta debe de respetar el servidor público, pues en caso contrario podemos acudir ante diversas instancias para quejarnos, dejando de lado la estigma social de que si lo hacemos nos veremos perjudicados.
Asimismo, es de suma importancia que el ciudadano no pretenda hacer valer un derecho (que en la mayoría de los casos ignora), pues al aducir que estima la vulneración de éste, está obligado a fundar y motivar su dicho, y, en segundo lugar, se enfrasca en un altercado verbal e instantáneo con servidores públicos que generalmente no tienen ni la menor idea de lo que hacen, solo atienden a los usos y costumbres con los que se rige la dependencia para la cual prestan su servicio, sin mayor capacitación que lo que les comparte la monotonía, por lo que es más que evidente que en ese supuesto el ciudadano no llegará a ningún resultado que le sea positivo (esto pasa todo el tiempo con policías de la ssc-cdmx y análogos).
De ello nace la importancia para saber que medidas o acciones ejercer en contra de alguna situación como ésta, no fomentar la corrupción y entender que si eres acreedor a una multa por circunstancias diversas, aún tienes medios de defensa para poder impugnarlas, es decir, el ciudadano no debe creer que ya no haya nada más por hacer.
Finalmente, la recomendación es intentar guardar la calma frente a este tipo de situaciones, recopilar la mayor información de datos en cuanto a las circunstancias de tiempo, modo y lugar, para que posteriormente se puedan hacer valer en una instancia correspondiente.