16/04/2026
El 16 de abril del año 73, luego de más de un siglo de ocupación romana, en la meseta de Masada, sudeste de Judea, un millar de judíos se suicidaban en masa para evitar ser tomados prisioneros marcando el final de la ‘Primera Guerra judeo-romana’.
En el año 63 aC se produjo la ocupación romana del territorio de Judea. Pompeyo conquistó la región y la convirtió en un reino cliente de Roma, aunque mantuvo las autoridades locales. En el año 6 de nuestra era se convirtió finalmente en una provincia romana subordinada a las decisiones de la capital del imperio. La opresión desmedida sobre la población local y la persecución religiosa derivó en la organización de grupos de resistencia. El sector más radical eran los Zelotes que fueron llamados ‘Sicarios’ por utilizar para sus ataques una daga corta o ‘Sica’.
Hacia la mitad del siglo I la zona era un polvorín a punto de estallar principalmente por las disputas internas entre los judíos. Esta fue la época en que los ‘Sicarios’ tuvieron mucha influencia eliminando a los colaboracionistas del imperio. Finalmente, la rebelión local se organizó e intensificó y en el año 66 de nuestra era dieron muerte a 6 mil soldados romanos de la ‘Legión XII Fulminata’ en la Batalla de Beth Horón dando inicio a la Primera Guerra Judeo Romana. El gobernador romano de Siria Cayo Cestio Galo no pudo detener la rebelión y Nerón envió a su mejor hombre a hacerse cargo del problema. El general Vespasiano al mando de 60 mil hombres pertenecientes a las legiones ‘V Macedonica’, ‘X Fretensis’, ‘XII Fulminata’ y ‘XV Apollinaris’ aplastaron la rebelión, asediaron, tomaron e incendiaron Jerusalén y su templo sagrado.
Los rebeldes sobrevivientes huyeron en varias direcciones en lo que sería otro capítulo de la Diáspora (dispersión del pueblo judío). La guerra estaba casi terminada, solo sobrevivieron tres grupos que habían huido hacia el sur refugiándose en locaciones de diversa seguridad. Los que se instalaron en la fortaleza de Herodión y la colina de Maquerontese estaban condenados pero el grupo más nutrido que llegó a las proximidades de Masada tenía más posibilidades.
Masada era una cumbre amesetada ocupada por una guarnición romana. Los escasos soldados que la custodiaban no pudieron defender la fortificación que cayó en manos de los ‘Sicarios’. Masada tiene una escasa superficie, sus 9 hectáreas se encuentran unos 400 metros sobre el nivel del terreno circundante aunque en su cara oeste la altura es de unos escasos 100 metros. Allí se encuentran los dos únicos senderos para acceder a la cima. Los 967 judíos que se refugiaron allí estaban seguros que, para llegar a ellos, el ejército romano debía ascender en fila india facilitando la defensa desde lo alto de la meseta.
El gobernador romano de Judea, Lucio Flavio Silva rodeó la meseta con 9 mil hombres y se dispuso a esperar instalando 8 campamentos en su perímetro. Descartado el asalto por alguna de las rampas naturales, Lucio ordenó el inicio de la construcción de una rampa artificial para acceder por el acantilado oeste de 100 metros de altura. La construcción de la rampa llevó varias semanas e implicó el traslado de miles de toneladas de piedras. Judíos en la meseta poco podían hacer para impedir el trabajo de los romanos y tuvieron tiempo para decidir como enfrentarían el irremediable asalto final.
El líder de los sicarios, Eleazar ben Yair realizó un resignado discurso en el que detalló el sombrío futuro que les esperaba. El destino de ser torturados y ser vendidos como esclavos no era una opción por lo que la muerte se convirtió en la única salida. Como el suicidio va en contra de las leyes del judaísmo idearon una estratagema para evitarlo. Los hombres darían muerte a sus familias, entre ellos seleccionarían a 10 para que den muerte al resto y finalmente uno de ellos mataría a los otros nueve. El último no se quitaría la vida directamente, incendiaría la fortaleza y no huiría. De manera deliberada no se incendiaron los depósitos de comida para que los romanos vieran que los 967 judíos tomaron la decisión por convicción y no por desesperación.
El 16 de abril del año 73 el ejército romano concluyó la rampa e ingresó en Masada, no había nada por conquistar. Así culminaba la Primera Guerra Judeo Romana.