18/03/2026
"Los Crimis", que no son.
Cierto Podcast ha sido puesto en el ojo público después de que en una entrevista se hubieran hecho declaraciones sobre personajes públicos los cuales realizaban ciertos ritos de culto. Dicho Podcast no ha hecho otra cosa que no sea explotar el morbo a través de las historias de PPL y no es el único también en repetidas ocasiones personajes como el que podemos observar en este otro Podcast y que ha dicho en diversas ocasiones que las personas que han cometido delitos están poseídos. Ninguna de ellas dos realmente aporta algo a su profesión ni menos a la Criminología de la que de alguna manera se cuelgan. La primera en calidad de Psicóloga únicamente hace públicas las entrevistas a PPL pero sin sentido, vacías ya que carecen de objetivo, lo único que mueven al final es el morbo, no da como resultado la solución a una problemática, no se lleva a cabo de manera objetiva ni ha contribuido nada a la sociedad sino que por el contrario se ha conseguido desinformar, mitificar y romantizar el delito. En ninguno de estos casos hablamos de personas que tengan formación base en Criminología, desconozco si es que tengan alguna especialidad, maestría o por lo menos un taller o curso, sin embargo es muy evidente que lo único que buscan es monetizar, muy válido, pero se debería tener responsabilidad en ello, ya que lo único que han logrado estos dos personajes es romantizar las dinámicas de conductas antisociales y hasta cierto punto hacer apología del delito toda vez que mitifican al Víctimario al mostrarlo una como Víctima del sistema, que si bien es verdad que muchos Víctimarios en algún punto fueron Víctimas pero no por eso se debe restar seriedad y responsabilidad. Por el otro lado se crea una narrativa de pensamiento mágico religioso en el que pinta al Víctimario como un ser sobrenatural, lleno de una espiritualidad qué va más allá de lo humano, lo vende como una posesión demoníaca qué debe ser intervenida por la iglesia más que por profesionistas, alimentado así ideas de cultos populares y religiosos. Todo esto refleja una incapacidad total y una irresponsabilidad enorme puesto que el público en general no está obligado a ser experto en el tema sin embargo sí es el público quien se interesa por estos temas por la forma escatologica en que se vende en las redes a través de este tipo de personajes que lo único que buscan es levantar sus números sin importar lo que generan a nivel social. El Público se acerca a sus redes debido a que relacionan el estudio de conductas antisociales con el esoterismo, ocultismo, lo venden como rebeldía, como protesta, como una afrenta al sistema aprovechando la inconformidad social. Lo peor es que trasladan la responsabilidad de los actos de quienes han cometido la conducta antisocial a deidades, cultos, a los políticos y hacen que muchas veces las personas que los siguen terminen por victimizar al Víctimario e incluso lo admiren o defiendan.
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