26/09/2026
Hoy me preguntaron:
“¿Por qué llegas tan temprano y por qué te vas mucho después de tu hora de salida?”
La respuesta es sencilla:
Porque me traigo compañeros y compañeras de León.
Y a la salida me espero un ratito más para llevarlos de regreso.
Un día ellos y ellas me contaron que, cuando no alcanzan el transporte, tienen que bajar caminando, tomar otro camión para llegar a la central y de ahí tomar otro rumbo a León.
Cuando finalmente llegan a casa, ya es muy noche.
Y pensé:
Si yo voy para allá… ¿qué me cuesta esperarme un poco y llevarlos?
No es negocio
Es simplemente una forma de echarnos la mano entre compañeros.
Muchos de ellos son suplentes.
Me cuentan lo difícil que es vivir así: sin saber dónde te van a mandar mañana, viajando de ciudad en ciudad, gastando una buena parte del sueldo en pasajes y comida y, sobre todo, sin tener la certeza de cuánto tiempo tendrás trabajo.
Yo siempre les digo:
“No se desanimen. Ya llegará su base. Ya llegará esa tranquilidad que tanto están esperando.”
Y luego me río, porque yo también llevo 7 años esperando jajaja😅
Siete años en los que muchas veces lo que me ha mantenido aquí es el cariño que le tengo a mi trabajo, al IMSS y a lo que representa para mí.
Porque yo también sé lo que se siente no tener certeza.
No saber si la próxima quincena vas a tener chamba.
Moverte de un lugar a otro.
Volver a empezar.
Esperar una llamada.
Y seguir trabajando como si la incertidumbre no pesara.
Por eso pienso que de esto también debería tratarse ser familia IMSS.
De ayudarnos.
De acordarnos de que muchos fuimos suplentes… y algunos todavía lo somos.
Entonces, ¿por qué hacernos más difícil el camino entre nosotros?
¿Por qué no tener un poquito más de empatía por el compañero o compañera suplente?
La vida ya es suficientemente perra, difícil e injusta como para que, encima, nosotros mismos nos pongamos el pie.
A veces no podemos resolverle la vida a alguien.
Pero sí podemos hacerle un pedacito del camino menos pesado.
Y aquí viene la ironía de esta historia:
La próxima semana, el que se queda sin chamba soy yo.
Se termina mi contrato hasta nuevo aviso.
Y pues… las quincenas se acaban, pero los bancos y las deudas tienen una estabilidad laboral envidiable. 😂
Así que si alguien sabe de alguna chamba, me aviento.
Sé hacer plomería y electricidad; afinación y reparación de autos; pintar casas y limpiar terrenos; grabar y editar video; crear contenido; acompañar a adultos mayores al médico; cuidar o sacar a pasear perritos…
Y muchas cosas más. Huuuuuu. 😂
Trabajo no me asusta y volver a empezar de cero, menos.
Mientras toca seguir buscando la manera de salir adelante.
Y si hoy puedo llevar a alguien un poquito más cerca de su casa, lo voy a seguir haciendo.
Porque quizá mañana sea yo quien necesite que alguien me acerque un poquito más a la mía.
La chamba podrá ser temporal.
La empatía no tendría por qué serlo.
— Beto de Biomédica