03/08/2022
Contemplada desde la biología, la sexualidad y la reproducción son una misma cosa puesto que, a través de ella, aseguramos la continuidad de la especie.
Para los humanos el placer es intrínseco al acto sexual. En consecuencia, todas las anomalías a este acto expresan el haberme sentido desatendido en alguna de mis necesidades básicas, conectándome por ello con el dolor de mi niño interior.
Cualquier tipo de dificultad en este ámbito (=problema existencial, síntoma, enfermedad), está relacionada con el miedo, rechazo, inseguridad, culpabilidad, ira, repulsión vergüenza, incomprensión, desconfianza, asco… en relación a mi sexualidad.
En la sesión de coaching exploramos la programación del conflicto, así como la estructuración del mismo, para que lo puedas superar y aprender de él.
Asimismo, recordemos algo súper importante, de vez en cuando hacer una evaluación de nuestras CREENCIAS puede ser, realmente uno de los mayores actos de amor para con nosotros.
¿Por qué darles cabida a las ideas y pensamientos que valieron a mis abuelos, a mis padres, e incluso a mí mismo durante un tiempo?
Nuestra vida nos pertenece, somos los únicos responsables de ella. Cada cual, pues ha de replantearse qué es lo que desea que permanezca en su vida, y qué es lo que quiere desechar de ella. Un programa tiene fecha de caducidad, revisa los tuyos.
IMPOTENCIA
De manera habitual, cuando hablamos de impotencia sexual la asociamos exclusivamente con la disfunción eréctil; sin embargo, esto es erróneo, puesto que el termino de impotencia se aplica a todo lo que dificulte el desarrollo del propio acto sexual: desde el deseo inicial, la excitación, el orgasmo, hasta su resolución provocando con ello la inhibición y/o menor disfrute de la actividad sexual.
La vida es un compuesto de muchos momentos, y la impotencia sexual no dejaría de ser uno de tantos, algo transitorio sin más, de no ser por los miedos, tabúes, creencias… que giran en torno a su concepto. Sólo cuando la impotencia es considerada como un problema, se magnifica el estrés y por ende la imposibilidad de volver a una normalidad.
Conflictos subyacentes a la impotencia:
*Excesiva presión: Situación familiar, profesional, de pareja, muy tensa (“no soy capaz de.”)
*Culpa sexual: Estar bajo una fuerte exigencia. que no deja de ser la exigencia para con uno mismo ante el miedo al fracaso. Sentirse incapaz de dar placer a la pareja (“no puedo no llego”).
*Despecho contra una pareja anterior: Si esta experiencia ha sido dolorosa, frustrante, humillante… inconscientemente se mantiene una alerta de peligro para evitar el dolor con una nueva pareja.
*Desear, consciente o inconscientemente, castigar a la pareja: El castigo que ejercemos hacia el otro revoca siempre hacia uno mismo. ¿Qué es lo que deseas hacer y te estás reprimiendo?
*Miedo a perder el control, a quedar en manos de la otra persona: Sucede cuando hay una baja autoestima, y/o cuando se ha estado manipulado o sometido por la autoridad durante la infancia. Ten presente que hablo de autoridad, no de padre; en ocasiones el rol de autoridad ha sido desempeñado por la madre u otra persona del entorno.
*Abusos de la infancia: Has de considerar que el abuso no tiene por qué ser exclusivamente físico. También los abusos de índole psicológica dejan huella que te hacen sentir impotencia a posteriori (=falta de potencia para actuar).