01/08/2026
Ayer durante la elaboración de puño y letra de una apelación penal ya sin una laptop que decidió no encender, concluí el escrito y una pasante entusiasmada del despacho sugirió fotografiarlo para darle forma impresa con inteligencia artificial y así ahorrar tiempo ante la premura del plazo.El problema después fue que siempre al revisarlo el algoritmo modificaba el texto que debe ser preciso en cuanto a derecho, algo de lo que parecía estar dispuesta a prescindir la de la propuesta.
Finalmente tuvo que desistirse para hacer unas ocho veces su trabajo de precisión en los términos señalados ya sin la aplicación, mientras cada vez yo le preguntaba si la IA se había apendejado.