12/07/2026
IMSS entregó el cuerpo de una mujer fallecida a personas que no eran su familia. Su hija pidió indemnización por daño moral, pero el tribunal le negó justicia porque, absurdamente, no presento pruebas para demostrar su dolor. La Segunda Sala de la corrigió el rumbo.
La sentencia establece claramente que no todo dolor requiere prueba. Si el daño es evidente por la brutalidad del hecho, debe presumirse. ¿Quién necesita demostrar que es devastador perder a tu madre y que el Estado la entregue a extraños? Esta tesis es un parteaguas: la dignidad también duele, y el Estado debe pagar cuando la atropella.
La justicia no puede exigir peritajes sobre el dolor. Este precedente protege a quienes sufren un agravio espiritual profundo, y reconoce que hay daños que gritan por sí solos. No hay burocracia que pueda esconder la injusticia cuando la herida es tan clara.
Aquí dejo la tesis que resolvió este caso, para quienes quieran profundizar más: sjfsemanal.scjn.gob.mx/detalle/tesis/…