04/06/2025
Quienes realmente me conocen, saben que cada peldaño alcanzado en el Poder Judicial del Estado me ha costado horas de estudio y mucho trabajo. No ha sido fácil, pero sí muy satisfactorio.
Decidí participar en esta elección porque he entregado gran parte de mi vida al Poder Judicial del Estado, y deseo seguir aportando mi esfuerzo a esta noble institución.
Esta vez fue diferente. La lucha por alcanzar un lugar implicó salir a pedir el voto y darse a conocer. Aunque al principio dudé en participar, debo decir que ha sido una experiencia de la cual he aprendido bastante. Muchas veces sentí que era inútil salir sola a repartir volantes a las plazas, parques y calles, pero mientras más difícil se vuelve el camino, más fuerte es mi lucha.
Me siento satisfecha con el trabajo realizado, pero esto aún no termina: estamos a la espera de los resultados.
Agradezco a cada persona que confió en mí y acudió a votar. A mis amigos, familia, colegas que conocí en campaña con quienes forme una buena amistad, personas que me conocieron en redes sociales y mostraron su apoyo. Independientemente del resultado, mi corazón está lleno de gratitud y felicidad por estar rodeada de tanto amor y eso es suficiente.
Hago un agradecimiento especial a Doña Zuly, mi vecina de 84 años, quien desde que tengo seis años me ha tratado como a su nieta. Siempre que salgo a trabajar, y ella se encuentra al exterior de su domicilio, me echa la bendición. Faltando una hora para el cierre de las casillas acudió como pudo, apoyándose de su bastón, a mi casa y me pidió que la llevara a votar. En la casilla todos la miraban con ternura al ver a una persona de su edad haciendo el esfuerzo por ejercer su derecho. Nunca le pedí su voto, y aún así me dijo: “Yadira, llévame a votar, no me importan los demás, yo solo quiero votar por ti mija”. Con ese gesto cerré mi campaña. ¿Qué más puedo pedir? Gracias Doña Zuly.
Gracias a quienes confiaron en mi.