17/01/2025
Hoy quiero compartir con ustedes una imagen muy especial, la de mi padre y mi hermano, dos hombres de principios que han sido pilares fundamentales en mi vida, lo hago en mi página de abogada por la necesidad de transmitir un poco de lo que he vivido como abogada, pues un mundo que busca la equidad, la justicia debe ser imparcial para todos.
Como abogada, soy testigo de cómo la justicia debe ser un faro que ilumina por igual a todos los seres humanos, sin distinción de género. En los últimos años, hemos trabajado mucho por los derechos de las mujeres, lo cual es absolutamente necesario. Sin embargo, no debemos olvidar que la justicia también debe contemplar y proteger los derechos de los hombres.
La equidad no significa restar derechos a un grupo, sino garantizar que todos sean tratados con dignidad y respeto. Es hora de que se reconozcan y se protejan también los derechos de los hombres, sin que eso implique disminuir los avances en la lucha por la igualdad de género.
A lo largo de mi trayectoria como abogada, he sido testigo de muchas situaciones donde la justicia se ha visto desbalanceada, no solo en favor de las mujeres, sino también en detrimento de los hombres. Siempre he creído en la equidad, y al hacerlo, he entendido que buscar lo justo para todos no significa restar derechos a nadie.
Mi padre y mi hermano, hombres de principios y valores, me enseñaron que la verdadera justicia es aquella que no se inclina hacia un lado u otro, sino que trata a todos por igual, sin distinciones.
La lucha por los derechos de la mujer es vital y necesaria, pero también es urgente que se reconozca la injusticia que sufren muchos hombres, quienes a veces son invisibilizados por la balanza de la justicia.
Mi compromiso sigue siendo el mismo: buscar la justicia genuina, la que reconoce y respeta a cada ser humano sin importar su género. Porque la verdadera igualdad solo se alcanza cuando todos, sin excepción, somos tratados con el mismo respeto y dignidad.
En el camino hacia la justicia, es esencial que todos tengamos el mismo valor y las mismas oportunidades.