04/12/2024
𝗦𝗼𝘆 𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿 𝗔𝗯𝗼𝗴𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗺𝗶 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮.
No crecí rodeado de libros de leyes ni de conversaciones sobre juicios. En mi hogar, se hablaba de cómo estirar el dinero para llegar a fin de mes, de cómo el trabajo duro podía llenar los platos, pero no siempre los sueños.
Cuando dije que quería ser abogado, algunos sonrieron con orgullo, otros dudaron en silencio. Pero yo lo sabía: iba a ser el primero. El primero en cruzar una puerta que mi familia nunca imaginó abrir.
La universidad fue un choque. Mientras otros hablaban con seguridad sobre leyes, yo aprendía a leerlas desde cero. No había nadie a quien preguntar, solo mi propio esfuerzo y esas noches en vela donde el cansancio y las ganas peleaban entre sí.
Fallé, me caí y quise rendirme más veces de las que puedo contar. Pero entonces recordaba: no solo era mi sueño. Era el sueño de mis padres que nunca tuvieron esta oportunidad. Era el sueño de mi familia, de mis raíces.
Hoy, como abogado, miro hacia atrás y veo que no solo caminé un camino; construí uno. Sé que habrá otros que lo seguirán. Ser el primero no es fácil, pero siempre vale la pena.
Y tú, que estás leyendo esto, si tienes un sueño que parece imposible, lucha. Sé el primero. Sé el cambio. Porque cuando lo logras, no solo cambias tu vida. Cambias la historia. JPA Escritos Jurídicos México