11/08/2026
Queridos amigos,
Hablar de un tema tan privado y personal como ayudar a los demás no es fácil. Ayudar al prójimo es un privilegio que todos debemos ejercer con humildad y respeto, acorde a nuestros propios medios. Soy consciente de que mis actos tan solo son un grano de arena en el vasto mar, pero estoy convencido de tener el deber moral y la responsabilidad social para sumar al bienestar no solo de quienes son menos afortunados que yo, sino también de quienes están pasando por lo que yo ya pasé.
Mis padres me enseñaron que, si transmitimos bondad, si compartimos felicidad y generosidad, estas regresan a nosotros multiplicadas. En mi doctrina aprendí —sin detenerla, sino derramándola— que, en la medida en la que ames, valorarás el ser amado. Suscribió también el maestro Andrea Bocelli al citar a un teólogo irlandés: "No hay competencia, ni posesión ni control. Cuanto más amor das, más amor tendrás".
Cuando nació mi hijo y descubrí que no sería fácil estar con él, justo el año en que falleció mi padre, sentí temor, nostalgia y comencé a buscar ayuda; tuve la sensación de necesitarla. Me acerqué a familiares cercanos, amigos y a mi madre para buscar asistencia y sentir apoyo. Estudié para entender y aprendí la dicha de poder apoyar a los que también lo necesitan, la cual se fue convirtiendo en una prioridad obligatoria y en una ética necesaria. Cuando apoyo a una mamá, a un papá, a una tía o a una abuela a lograr estar con sus hijos, cuando veo que les duele no verlos, no solo siento empatía con ellos, sino satisfacción de imaginar la sonrisa de aquel hijo que también lo estaba necesitando.
El alma necesita amor tanto como un niño necesita a sus padres para ser protegido, querido y guiado por el camino correcto. Cuando sentimos amor, es fundamental compartirlo a quienes lo necesitan.
Durante mi experiencia he entendido que ser útil a medida de mis posibilidades no es suficiente. Cuando fundé la Defensoría de los Derechos del Padre en el Estado de Aguascalientes, me comprometí plenamente con el objeto, dejando de lado la discreción propia de los actos de caridad, con el fin de sumarnos para garantizar que mis acciones no sean solo un grano de arena, sino la arena de un vasto mar.
A mis familiares, a mis amigos, a todos aquellos que, por razones artísticas o profesionales, a lo largo de mi vida han tenido la oportunidad de conocer mi trabajo, mi música, mi esencia y la integridad que ha marcado mi carrera profesional, les pido apoyo y les invito a unirse a mí en la lucha a favor de los derechos de los hombres como padres, mujeres como madres y niños como hijos, para que abunde el amor y perduren los valores que fortalecen la felicidad de la sociedad y de nuestras familias, sin importar los desafíos en los ámbitos social, científico y humano.
Mi fundación no es más que la expresión de un compromiso y la asunción clara de una responsabilidad. Me comprometo a supervisar y garantizar la calidad y la transparencia de cada uno de nuestros proyectos.
En lo profesional, estoy dedicado a mi mayor pasión: la música. Estoy agradecido por lo que tengo también en lo personal, y es mi deseo retribuirlo a la humanidad. Lo que muchos consideran mi mayor dificultad, en realidad es lo menos importante. El verdadero reto es encontrar nuestro camino entre las adversidades, y mantenernos firmes a no claudicar, a no perder nuestra integridad y a no perderse a sí mismo durante el camino.
Invito sinceramente a todos mis allegados y amigos a apoyar a esta asociación con sus donaciones para tener mayor alcance. Si logramos el bien común, viviremos en un entorno más saludable. Cuando hay amor el miedo se transforma en valentía y el vacío en plenitud.
Creemos en la justicia que nos llama a construir un mundo mejor y a devolver al mundo todo lo bueno que hemos recibido, para que los más vulnerables de nuestra sociedad tengan la oportunidad de vivir una vida digna y bella; y para que quienes acepten este reto, encuentren verdaderas oportunidades y la fuerza necesaria para prosperar en sus vidas.
“Fernando Rodríguez Herrera”
www.defensoriadelpadre.com/donativo