19/05/2025
Traición al Toro: el PRI vuelve… por la puerta del medio público
Por alguna razón que aún no se explica del todo, en Radio y Televisión de Guerrero ya no suena la música de la 4T. El nuevo playlist viene del pasado: Ángel Aguirre, Manuel Añorve… y el sospechoso silencio del “Toro”.
En política, lo que parece… es. Y lo que no parece, también. En Guerrero, donde los giros de guion son más frecuentes que las telenovelas de Televisa, RTG —el medio público estatal— parece estar protagonizando un reencuentro con viejos conocidos: el PRI, sus satélites y sus fantasmas.
Roberto Ramírez Bravo, director de RTG, llegó al cargo bajo la bendición del gobierno morenista. Pero basta asomarse a sus recientes movimientos para notar que algo huele a tricolor. En los pasillos del organismo ya no se escucha el “¡Hay Toro!”, sino más bien los ecos del aguirrismo, del añorvismo, y del más puro pragmatismo político. ¿Casualidad?
¿Renovación? ¿O simple traición con disfraz institucional?
La jugada fue fina. Primero, Ramírez Bravo colocó al frente de la radio estatal a Gaby Carmona Astudillo, una periodista que ya había despachado en esa oficina cuando Ángel Aguirre era gobernador. Sí, el mismo Aguirre que renunció al PRI, se disfrazó de PRD, y ahora coquetea con MC. ¿El currículum de Carmona? Aplaudir en columnas a gobernadores priistas como Héctor Astudillo, y llamarlos “caballeros prudentes y mesurados”. Con ese historial, ¿de verdad alguien cree que llegó a RTG para hacerle el juego a la 4T?
Y mientras se mueven estas fichas, el discurso oficial se mantiene intacto: “lealtad a la gobernadora”, “vocación de servicio”, “información veraz”. Palabras bonitas que suenan huecas cuando se observan los nombramientos con lupa. Porque, seamos francos, en Guerrero lo que importa no es lo que se dice… sino a quién se sienta en la silla.
Ramírez Bravo parece estar apostando a futuro. Si Félix Salgado Macedonio ya no puede ser gobernador (gracias a los nuevos estatutos de Morena), ¿para qué seguir en ese barco? Mejor empezar a remar hacia el muelle del aguirrismo, donde —según dicen— ya se están armando nuevas alianzas para 2027.
¿Y RTG? Bien, gracias. El medio público que debería estar al servicio de todos, ahora se convierte en una moneda de cambio, una herramienta de posicionamiento, una trinchera más en la guerra por el poder en Guerrero. El “Toro” —el mismo al que antes le abrían el micrófono y le ponían alfombra roja— ahora ve desde lejos cómo le desmontan el escenario desde su propia casa.
Así se traiciona en Guerrero. Con sonrisas, boletines y cargos administrativos. Con guiños a los de antes y traiciones a los de siempre. Y mientras la 4T sigue hablando de transformación, en RTG ya suena otra vez la música del PRI.