11/02/2026
PARA LOS QUE NACIMOS DESPUES DEL MIEDO : Nacimos en una España en color y creemos que siempre fue así. Pero no sabemos lo que es el fascismo porque no nos apuntaron con él a la cabeza. No sabemos lo que es un dictador porque no nos robó la voz, el pan y el futuro. No vimos las cárceles llenas, las torturas, los tiros en la madrugada, los camiones sacando hombres de sus casas para enterrarlos en cunetas como si fueran basura. No conocimos el fascismo en la puerta de casa, ni al dictador en los retratos, ni el miedo metido en los huesos como una segunda piel. No vimos a nuestros abuelos trabajar de sol a sol sin salario, sin derechos, sin voz, por un cuenco de arroz y la amenaza de la miseria. No vimos cómo el fascismo se llevó a los que protestaban, cómo los fusiló, los enterró en cunetas, cómo los hizo desaparecer para que nadie se atreviera a decir “no”. Esos mu***os no son historia: son huesos sin nombre bajo el asfalto, son gritos atrapados en la tierra, son justicia pendiente. Y sus hijos —los huérfanos del franquismo— no se callaron. Salieron a la calle, levantaron huelgas, partidos, sindicatos, recibieron porrazos, cárceles, balas, y aun así siguieron, porque sabían que la libertad no se pide: se arranca. La democracia no cayó del cielo. La arrancaron a un régimen que no quería irse, pagándola con sangre, con despidos, con torturas, con miedo heredado. Así que cuando levantéis la mano con la palma abierta, cuando juguéis a repetir gestos del fascismo como si fueran memes o bromas, recordad que esa palma es un saludo manchado de sangre, y que cada vez que lo repetís escupís sobre los mu***os que os dieron los derechos que hoy despreciáis. Eso fue el franquismo. Eso fue el fascismo español. Porque quien blanquea al dictador, está pidiendo otro dictador. Y quien olvida el fascismo lo está invitando a volver. La democracia se construyó sobre sangre, miedo y resistencia. Y si elegís olvidar, si elegís blanquear al dictador, si elegís reírle las gracias al fascismo, entonces dejáis de ser ignorantes y pasáis a ser cómplices. Porque el fascismo no vuelve solo. Vuelve cuando alguien lo aplaude. Vuelve cuando alguien lo normaliza. Vuelve cuando alguien finge que no pasó nada.
M O V.