15/10/2026
Cuanta tristeza y olvido en esta imagen. Hice la foto hace algunos años, en el cementerio de mi pueblo. Volveré allí pronto, porque llegan las fechas en las que sentimos necesidad de un reencuentro inexplicable con los que allí están pero no están. Es difícil explicarlo pero... yo siento que hay algo que nos llama, que nos reclama desde un lado que no podremos ver jamás, salvo que traspasemos la línea.
Pero, mientras, esas tumbas olvidadas son un interrogante terrible porque sabes que ya no hay nadie que las pueda cuidar. Por eso mismo te invito: la próxima vez que acudas a un cementerio, no olvides dejar una flor junto a la lápida (o lo que quede de ella) más deteriorada que te encuentres. Tal vez allí hay un recuerdo que está esperando un beso, un pensamiento o sólo una mirada.
Somos gente de tradiciones, de culturas milenarias, de apegos inexplicables. Por eso mismo no podemos pasar de largo ante el polvo que exudan los decenios, porque ... "su cuerpo dejará, no su cuidado; serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado" (Quevedo).