01/05/2026
MANIFIESTO 1 DE MAYO 2026 - CNT Y CGT
Este 1º de Mayo llega en un contexto internacional marcado por la guerra, el rearme
militar y una nueva escalada imperialista, cuyas consecuencias pagan siempre los
pueblos y la clase trabajadora. El genocidio continuado sobre el pueblo palestino, las
ofensivas militares de Estados Unidos e Israel sobre Irán y el Líbano, la creciente
desestabilización en Oriente Medio, la militarización acelerada en Europa y el aumento
global del gasto armamentístico, así como el comercio de armas del estado español,
muestran un sistema que necesita la violencia, el saqueo y la dominación para
sostenerse.
La agresión contra Irán, lejos de traer estabilidad, amenaza con extender el conflicto a
toda la región, encarecer aún más la energía y agravar una crisis económica internacional
que ya golpea duramente a millones de personas trabajadoras. Como siempre, quienes
impulsan las guerras lo hacen desde despachos y consejos de administración, mientras
sus consecuencias recaen sobre trabajadores, pueblos y juventudes de todo el mundo.
Mientras millones de personas sufren desplazamientos forzosos, pobreza y represión, los
gobiernos destinan recursos públicos a la guerra y al negocio de las armas. Sin ir mas
lejos, aqui en Teruel, se prevee una millonaria inversión por parte del Ministerio de
Defensa para la creación del Centro Integral de Entrenamiento y Movilidad del Ejército del
Aire y del Espacio en el aeropuerto. Al mismo tiempo, se favorece la implantación de la
empresa Instalaza para la fabricación de misiles en las inmediaciones del aeropuerto,
todo esto con la complicidad de los gobiernos tanto autonómico como municipal.
Este gasto militar se incrementa mientras continúan los problemas reales de la mayoría
social: salarios insuficientes, vivienda inaccesible, deterioro de la sanidad y la educación
públicas, precariedad laboral y pérdida constante de derechos. Esta misma semana el
Congreso de los Diputados rechazaba el real decreto-ley que contemplaba la prórroga de
hasta dos años de todos los contratos de alquiler, dejándonos a merced de la avaricia de
los rentistas. Mientras, en Aragón se anuncia la concertación del bachillerato, maniobra
que forma parte del desmantelamiento silencioso de la educacion publica.
Todo esto ocurre mientras nuestro territorio, el medio en el que vivimos y en el que
queremos construir un mundo mejor, sigue siendo expoliado por intereses privados que
pisan la alfombra roja puesta por las instituciones. Si, esas empresas que se han
enriquecido envenenando nuestro entorno ahora se cubren de un velo verde para
continuar su colonialismo imponiendo macroproyectos por todo el mundo. ¡Pero nosotras
no olvidamos! Y seguirmeos luchando/el pueblo seguiremos luchando.
A ello se suma el auge de la extrema derecha y de los discursos de odio, que buscan
enfrentar a la clase trabajadora entre sí, señalando a personas migrantes, mujeres,
disidencias o sectores empobrecidos, mientras se protege a quienes realmente se
benefician de la explotación y la desigualdad. Pruebas de esto se encuentran en los últimos pactos de gobierno autonómicos del PP con VOX, a cambio de medidas como el
rechazo a la acogida de menores extranjeros no acompañados o la supresión de
subvenciones a ONGs que trabajan en temas de migración. Además, se están destinando
recursos insuficientes a la regularización de personas migrantes, al mismo tiempo que la
UE endurece sus políticas migratorias.
Hoy venimos a decir que rechazamos el imperialismo y el negocio de las guerras, que
estamos cansadas de su mundo de cruel que nos condena, y que queremos dejarlo atrás,
defendiendo la fraternidad entre pueblos y la organización de la clase trabajadora como
única salida frente a la barbarie, la explotación y el avance reaccionario. Hoy no estamos
celebrando una fecha simbólica, ni una tradición vacía, hoy, estamos en una jornada viva
de combate y memoria para seguir construyendo alternativas reales frente a un sistema al
borde del colapso.
Desde CNT y CGT Teruel reivindicamos este 1º de Mayo desde una perspectiva
profundamente internacionalista, defendiendo la solidaridad entre pueblos frente a las
fronteras, el apoyo mutuo frente al odio y la unidad de la clase trabajadora mundial frente
a quienes pretenden dividirla por nacionalidad, origen o religión. La guerra de los
poderosos no es nuestra guerra.
Reivindicamos también medidas urgentes como la reducción de la jornada laboral a 30
horas, unas pensiones públicas dignas, el fin de la privatización de la sanidad y la
educación, el derecho efectivo a una vivienda accesible, la regularización de las personas
migrantes y la lucha decidida contra la violencia machista, el racismo y todas las formas
de discriminación.
Reivindicamos que nuestras vidas valen más que sus beneficios. En 2025, fueron 735 los
accidentes laborales mortales en el Estado español. Este año 2026, tan solo en Aragón, la
cifra ya asciende a 10.
Frente a esto, debemos desobedecer, porque desobedecer es recordar que no nacimos
para obedecer órdenes injustas. La desobediencia es negarse a aceptar que la vida se
reduzca a sobrevivir. Es organizarnos sin amos, construir sin permisos, resistir sin miedo.
La desobediencia no es caos: es la semilla de un orden nuevo, nacido desde abajo,
horizontal, solidario y libre.
Y estamos desobedeciendo, y construyendo. Porque no queremos esto.
Desobedecieron y construyeron los mártires de Chicago, a quienes hoy recordamos con
orgullo, y también a todos los y las sindicalistas y revolucionarias que han dado la vida por
la libertad.
Luchadores y luchadoras que han hecho posible conquistar importantes mejoras de
nuestra calidad de vida, entre otras, la jornada laboral de 8 horas, que ahora con la
precariedad y la forma de contratar está desapareciendo.
Recordamos también a las sindicalistas y revolucionarias que hoy siguen luchando.
Porque nada pasa sin respuesta. Nos reivindicamos a todas las que fuimos a la huelga el pasado 15 de octubre por el fin del genocidio en Palestina. A toda la comunidad
educativa, al profesorado y al alumnado que pararon la educación valiéndose de la huelga el pasado mes de enero en defensa de la educación pública. El 19 y 20 de mayo lo
volverán a hacer, contra de la privatización y la concertación. A quienes pararon en la
huelga del ferrocarril, por un ferrocarril digno y público, al servicio de la sociedad y alejado
de intereses mercantilistas. Y al colectivo sanitario en lucha por condiciones dignas y por
la sanidad pública.
Reivindicamos a quienes construyen contrapoder en sus centros de trabajo. A quienes no
reblan, como las compañeras de Universidad de Zaragoza, que pelean por más
profesorado, menos carga de trabajo y una prevención de riesgos adecuada. Y los
compañeros y compañeras forestales, que defienden más plantilla y una jornada anual
suficiente para poder cuidar nuestros montes como merecen. Los compañeros de
Apadrina un Olivo, que han conseguido que se les reconozca la jornada laboral de 36
horas. Las compañeras de los hoteles Grupo Gargallo, que alzaron la voz porque ni
siquiera les pagaban el salario mínimo interprofesional, y ahora sí. Las compañeras de la
FAVCT, que han conseguido que se les aplique el convenio adecuado, aumentando sus
salarios y disminuyendo su jornada. Y todas las trabajadoras del sector social, que
también responden frente a ratios de locura, condiciones precarias y contra un sistema
podrido de raíz.
A cada trabajador y trabajadora que pelea su despido injusto, cada sanción, cada hora
extra. Y a todas las que ponemos en común en los pasillos, en las conversaciones del día
a día; las que organizamos asambleas y buscamos construir una respuesta con nuestros
iguales.
A todas nos une el mismo hilo rojinegro. Todas somos desobediencia.
Urge fortalecer un sindicalismo independiente del poder político y de las empresas,
democrático y asambleario, que pelee hasta el final por los derechos e intereses de las
trabajadoras. Alejado de las reuniones opacas en despachos cerrados. Un sindicalismo
que no delegue, donde las decisiones se tomen de forma colectiva y donde seamos las
propias plantillas el sujeto activo de nuestros conflictos, sin burócratas ni estructuras
alejadas de la realidad cotidiana de los centros de trabajo.
Un sindicalismo combativo, que no tenga miedo al conflicto, solidario y basado en el
apoyo mutuo. Uno, que quiera cambiar las cosas, que no esté domesticado y se aleje del
pacto social y la complacencia a gobiernos y patronales. Porque no hay futuro bajo este
sistema.
Ese sindicalismo, es el nuestro, el de nuestra clase. El anarcosindicalismo. El que nos
organiza como iguales, desde abajo, en asambleas, el que nos devuelve y nos da nuestra
voz. La voz de nuestra clase. El que apuesta por la acción directa.
Hoy, podemos decir que lo estamos construyendo, cada día somos más fuertes, y vamos
a dejar su mundo atrás.
Frente al miedo, organización. Frente a la guerra, solidaridad entre los pueblos. Frente a la
explotación, anarcosindicalismo. Frente a la extrema derecha, lucha obrera.
¡Viva el Primero de Mayo!
¡Viva la lucha de la clase trabajadora!
¡Por la emancipación social y el apoyo mutuo!
¡Que viva la lucha de la clase obrera!