08/07/2020
Cuando adquirimos una vivienda, lo más probable es que junto a la escritura de compraventa firmemos una de préstamo hipotecario. Pero, ¿qué sabemos sobre hipotecas? Sabemos que en la mayoría de los casos, el banco no nos prestará más del 80% del valor de tasación de la vivienda, pero hay formas de que nos presten algo más de cantidad o al menos con mejores condiciones. Todos conocemos la figura del avalista, que garantiza la devolución de nuestro préstamo con todo su patrimonio presente y futuro. Es una figura muy arriesgada ya que esta tercera persona podría perder mucho si nosotros no pagáramos. En cambio, el hipotecante no deudor, da un bien suyo en garantía, poniendo un ejemplo, compro e hipoteco una vivienda y mis padres hipotecan también la suya a modo de doble garantía. Ellos no tendrían que pagar nada y solo responderían con su vivienda. También es una figura arriesgada pero algo menos que el avalista puesto que su responsabilidad se limitaría únicamente al bien que hipotequen. Por otra parte, existe el prestatario sin propiedad, es decir, forma parte del préstamo hipotecario pero no es dueño del bien que se hipoteca. También es una figura arriesgada puesto que debe hacer frente a un préstamo sin ser dueño de nada. Sin embargo, se suele utilizar para mejorar la condiciones que inicialmente le darían a los prestatarios. Ejemplificándolo, mis padres jubilados piden una hipoteca pero por su edad e ingresos les conceden unas condiciones menos favorables de las que me concederían a mí. Por tanto, al incluir un deudor más joven y con mayor capacidad económica, las condiciones ofrecidas por la entidad pueden ser mejores.
¿Conocías estas figuras hipotecarias? Siempre es conveniente consultar a varias entidades y a vuestro asesor de confianza las mejores opciones a la hora de hipotecarse. Como muchos dicen, el verdadero matrimonio es el que se firma con el banco. 😉