21/04/2026
El Mundo se ocupa de la tarea de Impulso Ciudadano.
Una entidad que nació en Cataluña, pero que ahora actúa en toda España.
Una entidad que trabaja en favor de los valores constitucionales, el Estado de derecho y la garantía de los derechos individuales.
No nos limitamos a exigir la neutralidad de las instituciones y, por tanto, que se respete la normativa de símbolos, sino que contribuimos al informe sobre el Estado de derecho de la Comisión Europea, dirigimos peticiones al Parlamento Europeo en materia de derechos lingüísticos, trabajamos por el buen funcionamiento de las administraciones, denunciamos la violencia política en Cataluña...
Y también exigimos, judicialmente si es preciso, que las administraciones públicas exhiban los símboloos constitucionales y se abstengan de mostrar simbología partidista.
Y lo hacemos porque los símbolos importan. Los nacionalistas son muy conscientes de ello. Lo acabamos de comprobar: el Parlamento de Cataluña, controlado por socialistas y nacionalistas pretende pagar para no tener que exhibir la bandera española.
¿Por qué? Porque saben que exhibirla es importante, puesto que supone un retroceso en su plan de romper los vínculos simbólicos con el resto de los españoles como paso previo a la desaparición "de facto" de España en Cataluña; algo que ya está ocurriendo.
Porque la desaparición de los símbolos acompaña a la desaparición de los derechos.
La imposición de la lengua catalana y la exclusión de la lengua mayoritaria de los catalanes, la limitación en la posibilidad de exponer discursos ajenos al catalanismo y la utilización de los medios públicos de comunicación como instrumentos de propaganda e, incluso, para difundir mensajes de odio es coherente con la exclusión de los símbolos comunes, y el respeto a los símbolos comunes precede a la recuperación de los derechos que hemos ido perdiendo en estas décadas de nacionalismo.
Porque se trata de símbolos y de derechos, de derechos y de símbolos. No hay separación entre unos y otros, son dos fomas de ver lo mismo.
El reportaje de El Mundo nos ha permitido explicarlo.
Rafael Arenas García, presidente de Impulso Ciudadano