03/11/2014
A PIE CAMBIADO (2)
Los medios de comunicación en España no han seguido derroteros distintos a los del resto de agentes sociales y han vivido permanentemente y según la conveniencia, del acercamiento al poder establecido, en la España de la subvención. Se subvencionaban rotativas, el cambio de material informático, la organización de eventos, se producía material publicitario institucional, de los partidos políticos, etc... y a cambio de ello se tenía una línea de trazo más grueso entre lo publicable y lo no publicable. La drástica reducción de dichas ayudas en la actualidad, lleva a que se muestre la dura cara de la realidad, una prensa subsidiada y que ha crecido, como los demás, de forma artificial bajo el paraguas de la subvención, de la publicidad encubierta y menos encubierta, de la ayuda más directa o más indirecta.
En el caso concreto de la prensa, y los medios de prensa escrita, si a ello añadimos la situación actual en la que internet y sus posibilidades le arañan año a año lugar al papel escrito, la consecuencia se vuelve si cabe más dramática.
Pero en Pontevedra teníamos un fenómeno en cierto modo singular que se llamaba DIARIO DE PONTEVEDRA y que lo componía una COOPERATIVA DE PRODUCCIÓN y que ponían en la calle cada día, salvo los lunes, un producto adaptado a lo que los Pontevedreses querían leer, y todo ello aderezado con la mordacidad de los titulares de PEDRO RIVAS, considerándome privilegiado al poder comprobar el nacimiento de alguno de ellos, fruto de la inspiración del Cantábrico, y que eran recibidos con auténtico regocijo en la redacción... pero también, siendo niño e visitado los Juzgados donde hoy se encuentra la Audiencia y escuchar a PEDRO RIVAS poner firme al Juez de turno quien le había requerido para dar explicaciones sobre alguna publicación (eran otros tiempos que llaman preconstitucionales). El medio cumplía una función, que los Pontevedreses estuvieran informados (sobre todo de las esquelas), de lo que sucedía día a día en su pueblo, y ello incluyó auténticas batallas con el poder municipal y con quien se pusiera delante.
De pronto, con la llegada de las subvenciones, de la publicidad institucional, etc... en donde sobrevivía un medio, pretendió su implantación un segundo medio al que denominaron XORNAL DIARIO, y hay que decir que frente al "amateurismo" de cuna predominante en el DIARIO, el XORNAL había aglutinado una legión muy preparada de periodistas de escuela, pero el XORNAL fue una iniciativa política (más que un medio) para quitar de en medio a otro medio menos afín políticamente, y esas cosas no suelen acabar bien, y por ello se murió.
A partir de ahí se produjeron sendos fenómenos, por un lado Diario de Pontevedra inició un relevo generacional, y, por otro lado, ese mismo "poder" que tenía el ojo puesto sobre las posibilidades mediáticas del DIARIO no desaprovechó la oportunidad de cambiar su estrategia y, en lugar de realizar una eliminación promovió una absorción y compró la cabecera del Diario, de un Diario que aunque se elaboraba en Pontevedra, se imprimía en Lugo, pues "fue adjudicado" al "GRUPO EL PROGRESO". Ahí vinieron los días de vino y rosas, de café para todos, subvenciones (había que amortizar la adquisición), publicidad institucional, se mantuvo a la "segunda generación de los cooperativistas", y sobre todo buenas relaciones institucionales, pues se trataba de no hacer daño a nadie, no fuera a ser... pero un día se acabaron las ayudas institucionales, o al menos menguaron lo suficiente, y como esto es lo que es, pues vamos a prescindir del personal, porque esto no es un periódico, es una empresa, y al final da lo mismo lo que se cuente y cómo se cuente, se trata de que la cuenta de resultados de lo suficiente (y ahí me planto por ahora).
Si por el camino se quedan personas que llevaban lustros en el medio y que para ellos no solo era su forma de vida o su profesión, sino su religión, es lo de menos. Esto fue parido para hacer dinero, no para poner dinero, y cuando no da dinero, puerta (que para eso también hay subvenciones).
El Diario de Pontevedra de entonces si no se podía cobrar en dos meses no se cobraba, si había que poner dinero para cambiar maquinaria se ponía, pero el objetivo de sus propietarios era dar un servicio a la sociedad de Pontevedra y tener un salario digno, lo actual no es sino la constatación de cómo fue parido, como la compra de una cabecera de un medio para hacer negocio, y para hacer política, y las cosas que están mal paridas, acaban así.