21/07/2026
En el ejercicio de la abogacía, a menudo nos encontramos con casos donde el Derecho parece cerrarse en fórmulas automáticas. Recientemente, en nuestro despacho, hemos logrado una resolución de la Audiencia Provincial de Asturias que nos recuerda por qué nunca debemos darnos por vencidos, incluso cuando el camino está lleno de desestimaciones.
El desafío: nuestro cliente se enfrentaba a una pena de prisión según se estableció en sentencia. A pesar de que en la comisión del delito influyó su adicción, su historial penal previo (reincidencia) hacía que la suspensión de la pena pareciera una imposibilidad legal.
La batalla procesal: no fue un camino fácil. Presentamos diversos escritos y recursos que fueron sistemáticamente desestimados. Inicialmente, solicitamos la suspensión de la ejecución, la cual fue denegada mediante Auto, por lo que no se accedió a la suspensión ordinaria. Interpusimos entonces un recurso de reforma y subsidiario de apelación, pero un nuevo Auto volvió a darnos una respuesta negativa, confirmando la orden de ingreso en prisión.
La última oportunidad: con la ejecución de la pena a las puertas, la apelación ante la Audiencia Provincial era nuestra última opción. Era el "todo o nada". Logramos demostrar que la justicia no puede ser un automatismo: si la causa del delito es la enfermedad (adicción), la respuesta debe ser el tratamiento, no el castigo improductivo.
El resultado: la Audiencia Provincial ha estimado nuestro recurso, revocando las decisiones anteriores y concediendo la suspensión extraordinaria. Hoy, nuestro cliente no está en prisión; sino tanto él como su familia se encuentran luchando por su recuperación y su futuro.
Esta victoria no es solo nuestra, es una victoria del principio de resocialización. Porque a veces, la última opción es la que realmente hace justicia.
Para cualquier asunto, pueden ponerse en contacto con nosotros en el teléfono 984390727, en la dirección [email protected] o a través de nuestra página web www.torre-oro.es.