08/04/2026
Una comparecencia ante la Inspección de Trabajo puede parecer un trámite sencillo, pero una mala gestión puede agravar considerablemente la situación de la empresa.
Cuando se recibe una citación, muchas empresas acuden sin asesoramiento para evitar costes. Sin embargo, estas actuaciones suelen iniciarse a partir de indicios previos como denuncias, cruces de datos o actuaciones policiales que no siempre acreditan todos los hechos. En estos casos, las propias declaraciones del empresario pueden convertirse en la principal prueba utilizada por la Inspección.
En la práctica, es habitual que durante la comparecencia se reconozcan situaciones que la Inspección no tenía acreditadas: jornadas superiores a las registradas, colaboraciones puntuales de trabajadores sin alta, irregularidades prolongadas en el tiempo o prácticas no investigadas inicialmente. Estas manifestaciones pueden ampliar los periodos de regularización y aumentar las sanciones.
Aunque la empresa tiene la obligación de colaborar, no está obligada a aportar más información de la necesaria ni a realizar declaraciones que vayan más allá de los hechos acreditados. Por ello, resulta recomendable revisar previamente la documentación, limitar la información a lo solicitado y acudir acompañado de un asesor que pueda responder adecuadamente a las cuestiones planteadas.
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