10/05/2026
Esta foto es de hace unos años, cuando me tocaba hacer kilómetros cada día para ir a trabajar fuera de mi ciudad.
Entre juicios, oficina y jornadas interminables, acababa cargando con la comida del día, zapatos, los expedientes y prácticamente media vida encima.
A veces veo fotos así y recuerdo todo lo que había detrás: el cansancio, las prisas… pero también las ganas enormes que tenía de seguir creciendo como abogada.
Nada ha sido inmediato ni fácil.
Pero mirando atrás, entiendo que cada etapa me ha llevado hasta la forma en la que hoy ejerzo esta profesión: más segura, más cercana y más fiel a cómo entiendo el Derecho y a las personas.
Y sinceramente, todo ese esfuerzo ha merecido la pena.