Es innegable que hoy en día han quedado atrás concepciones ortodoxas de cómo debe ser un despacho de abogados dando paso a una visión mucho más amplia e integradora basada en una relación cercana, profesional y directa con el cliente. Algo que difícilmente se pueda lograr sin volcarse en las nuevas tecnologías. Hoy por hoy los clientes precisan servicios prestados desde una visión global. Una solu
ción que da la espalda al contexto en que se aplica está destinada al fracaso. Solo siguiendo esta premisa se puede cimentar la confianza que ha de primar en la relación abogado-cliente. La gestión de los asuntos que nos encomiendan sigue el mismo criterio ya que las áreas de trabajo se organizan por perfiles de clientes y no por ramas de derecho como es común en el mercado de servicios legales. Consecuencia de ello, el responsable del servicio puede dar una respuesta más adecuada al problema planteado dentro del contexto del interesado, sea particular o empresa. Dar servicios jurídicos globales es nuestro objetivo no solo porque estos abarcan la mayor parte de ramas del derecho sino, principalmente, porque tienen vocación transnacional en consonancia con la “supresión conceptual” de fronteras en todo el mundo. No hay solución legal que pueda desatender esta realidad.