21/09/2026
Tres errores que pueden poner en jaque tu asociación de cannabis.
Pagar a la junta directiva.
Si una persona cobra por ejercer su cargo, esa posibilidad debe estar prevista correctamente en los estatutos y la retribución debe aparecer en las cuentas aprobadas por la asamblea.
Llamarlo “compensación”, “dietas” o ponerle un nombre más elegante no convierte una retribución encubierta en otra cosa. Cambiarle la etiqueta al frasco no cambia lo que hay dentro.
Sacar beneficios por la puerta de atrás.
Imagina que el club paga facturas desproporcionadas a una empresa del fundador, de un directivo o de un familiar.
¿Está prohibido contratar con una empresa vinculada? No necesariamente.
El problema aparece cuando nadie puede explicar qué servicio se prestó, por qué costó eso y si ese gasto responde realmente a los fines de la asociación.
Porque una cosa es pagar un servicio. Y otra muy distinta convertir una entidad sin ánimo de lucro en una máquina de repartir beneficios con corbata contable.
Creer que guardar los tickets es llevar la asociación correctamente.
No.
La asociación necesita mantener actualizada la relación de socios, llevar su contabilidad, su inventario y sus libros de actas. Y, además, la asamblea debe aprobar las cuentas cada año.
Un cajón lleno de facturas no es contabilidad. Es arqueología financiera esperando a que alguien empiece a excavar.
Estos errores pueden provocar impugnaciones, responsabilidades para quienes gestionan la entidad y problemas muy serios cuando una inspección o un juzgado decide mirar más allá de la fachada.
Así que recuerda:
Revisa las cuentas antes de que otros tengan que reconstruirlas por ti.